Lección 213 Factor Clave de las Reuniones.
Leccion Numero
Lección
No. 213
Factor clave de las reuniones
1. Aceptar la salvación es aceptar al Salvador.
2. El Salvador no es aceptado, si no se vive al modo de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen. Esto es, sin vivir su estilo.
3. Vivir el estilo de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es ser o pretender y aspirar a ser Virgen, para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, en orden a la cristofinalización.
4. Aspirar, cada integrante o aspirante de esta nueva, novísima y novedosa Orden trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios, a ser como María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es el factor clave de esta Orden.
5. La santa esclavitud a la Esclava de Dios, es el secreto conmovedor y novedoso del plan, criterio y voluntad de Dios, pensados y dados para bien del hombre, del mundo y de la Iglesia, en esta nueva era, en orden a la cristofinalización, a partir de los actos inmediatos de recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado.
6. A Jesucristo, el Salvador resucitado no se lo recibe, sin virginidad. La virginidad es esencial.
7. A Jesucristo, el Salvador resucitado no se lo vive y da, si antes no se lo recibe. Recibir a Jesucristo es esencial para vivirlo y darlo. Sin recibirlo no se lo puede vivir y dar. El orden de factores es inmodificable, en este caso.
8. Si no se es al modo de María, no se puede estar en condiciones de recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado.
9. Las reuniones, pues, para que tengan sentido, deben perseguir el hecho de que cada uno de sus integrantes sea o aspire ser como María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen; para poder recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, en orden a la cristofinalización del mundo
10. Cada individuo, pues, en estas reuniones, debe ser encausado a vivir y ser como María Santísima:
. Virgen.
. Manso y humilde de corazón.
. Esclavo de Dios.
11. Para ser realmente esclavo de Dios, el modo más seguro es ser esclavo de María Santísima, su esclava.
12. Las células trinitarias de ambientación que motivan, impulsan y estimulan las diferentes reuniones son, por tanto, verdaderas escuelas, forjas y talleres de formación individual.
13. El individuo es el factor clave de la cristofinalización en esta nueva Orden; por ser el elemento con el cual y sobre el cual se hace eficaz la acción salvífica de Cristo.
14. La Iglesia católica, apostólica, romana, tiene como misión escatológica, hacer operante la acción salvadora de Cristo transmitiendo con fidelidad la presencia y doctrina de Jesús y enseñando a vivir y a obrar en consecuencia.
15. Los resultados fallan, por defectos, en el modo o estilo de hacer, dentro de la Iglesia. Pero el plan de Dios es inmodificable: salvar al hombre a nivel individual.
16. El estilo de María Santísima, que es el verdadero, dejado y enseñado en la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, debe ser observado, por tanto, si se quiere atinar.
17. El verdadero fin o finalidad de esta Orden, está en hacer vivir a sus integrantes, el estilo de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen; para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, en orden a la cristofinalización.
18. Su trabajo (el de esta Orden) es concreto: exclusivamente sobre cada uno de sus integrantes.
La órbita de su trabajo se circunscribe a cada uno de sus integrantes. Por tanto es de tipo eminentemente personal e individual.
19. La virginidad del individuo, para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, es lo primordial y culminante.
Sin virginidad del individuo, todo el plan salvífico de Dios se torna inútil, por falta de materia.
20. La virginidad individual es el gran aporte de esta Orden a la Iglesia, para su misión cristofinalizadora.
21. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
