Lección 225 No se muestren santos por ustedes. Muestren la Santidad de Dios en ustedes.

Leccion Numero

225

 

Lección

No. 225

No se muestren santos por ustedes. Muestren la Santidad de Dios en ustedes.

 

1. Las Sagradas Escrituras no ocultan con hipocresía las caídas, culpas, pecados y aun delitos de los grandes elegidos.

Ellas revelan con crudeza sus debilidades.

Recuerden a Adán, a Eva, a Moisés, a Abraham, a David, a Salomón, a Pedro, a Pablo, a María Magdalena, a Mateo o Leví, a Dimas, el llamado buen ladrón, a Tomás el Dídimo, a Francisco de Asís, a Agustín de Hipona y a tantos, tantos, tantos elegidos que son santos, no por la debilidad de ellos; sino por la acción de Dios en ellos.

2. La situación y circunstancias personales de los grandes elegidos muestran, al trasluz, varios hechos evidentes:

a. Nadie merece el don de Dios.

b. La creatura es frágil.

c. Dios, el Santo y el Perfecto, es quien santifica y perfecciona a la creatura cuando Él está en ella.

d. Si Dios no está en la creatura, nada es.

e. Si Dios está en la creatura, Él es quien le da valor y dignidad llenándolo de su perfección y santidad.

3. No oculten con hipocresía lo que son, por malos y ruines que parezcan; para apropiarse falsamente de la acción gratuita del que Es en ustedes y revelarse como buenos.

4. No se hagan considerar buenos a ustedes.

    Recuerden: el Único bueno, santo y perfecto es Dios. Sólo Él.

5. Reconozcan ustedes y confiésenla la acción santificadora y perfeccionadora de Dios en ustedes.

6. No oculten las maravillas de Dios en ustedes y a través de ustedes, por modestia falsa.

    Confiésenlas sin ocultar lo malo y frágil que sea confesable de ustedes.

7. No juzguen. Pero si son juzgados por sus debilidades que contrastan con la bondad, santidad y perfección de la acción de Dios en ustedes y a través de ustedes, no se defiendan.

8. Las situaciones de contraste, superadas en ustedes, estimulan a los otros, cuando son conocidos, a dejarse ganar y levantar por la bondad y acción de Dios.

9. Reconocer con humildad las propias faltas y reconocer y confesar con alegría, humildad y gozo, la acción salvífica de Dios, a pesar de sus miserias, es una voz de aliento y un estimulo ejemplarizante, para quienes se hallan en idénticas, peores o menores circunstancias.

    Es tanto como hacerles decir y aceptar en lo más íntimo:


    "Si Dios pudo con éste; ¿porqué no va a poder conmigo que soy como él o menos que él?"

10. Ejercítense en ser humildes y en no aparentar lo que no son.

11. Sean veraces en todo. No digan, no sean y no hagan con mentira. Sean verdad. Digan verdad. Hagan con verdad.

12. Identifíquense con la verdad.

13. Detesten la mentira. Desinstálense de ella. Desidentifíquense de la mentira. No sean mentira.

14. No ser mentira es dejar traslucir sin tapujos aquello que es y que se es:

a. La maldad de ustedes es, aunque los afrente, no la nieguen. Arrepiéntase de ella y corríjanla; pero no la oculten con hipocresía, para simular lo que no son.

b. No demeriten y no oculten la acción de Dios en ustedes. Proclámenla. Revélenla. Confiésenla.

15. Ejercítense en ser verdad.

16. Vivan y obren con verdad.

17. Adoren, amen, alaben y bendigan a Dios, por las maravillas de santidad y perfección que Él hace en ustedes y a través de ustedes cada día.

18. Oren, oren, oren...oren siempre. Sean oración.

19. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

20. No se juzguen y no juzguen. Amen, sirvan, comprendan y perdonen. Sean humildes y sean mansos de corazón.

Acta Status

en_correccion
Export to PDF | Printable Version