Lección 260 La virginidad no tiene sexo

Leccion Numero

260

Lección

No. 260

LA VIRGINIDAD NO TIENE SEXO

1. La virginidad es algo más, mucho más que un con concepto corporal. Es la absoluta limpieza y la absoluta libertad del hombre (hombre y mujer),  en lo corporal, intelectual, moral y espiritual, para merecer la gracia de acercarse a Dios, en orden a que Dios lo santifique y perfeccione.

2. Recuerden las Santas Escrituras:

a. En el Antiguo Testamento, Dios ordena a Moisés, en el monte Horeb, que se quite las sandalias. (Éxodo 3,5).

Quitarse las sandalias es un acto que requiere dos condiciones: despojarse y desatar.

Esto es: limpieza o despojo   y   liberación o libertad.  Esto es: virginidad. Sin virginidad Moisés no había podido merecer la gracia de recibir a Dios; para vivirlo y darlo.

Cumplida esta condición (virginidad), Dios entró en Moisés, vivió en él e hizo desde él, según su plan, criterio y voluntad.

b. En el Nuevo Testamento.

En la Última Cena Jesucristo lava los pies a sus discípulos. Pedro quiere, por humildad, oponérsele, pero Jesucristo es claro y contundente:

"Si Yo no te lavo no tendrás parte Conmigo".

Pedro deja que Jesucristo haga en él, según su voluntad, criterio y plan (Juan 13, 3-10).

La exigencia es la virginidad para tener parte con Él, con Jesús y, esta vez, mediante su acción directa.

3. Los dos ejemplos son elocuentes. En ambos se impone la virginidad. Y, en ambos, se ve, de modo claro, que hay dos condiciones o factores que concurren: el querer y la acción del hombre  y  el querer y la acción de Dios.

4. En el segundo de los ejemplos (el del lavatorio) se ve inobjetablemente que, si el hombre o sujeto no acepta el plan de Dios, y no aporta su voluntad, se queda al margen del plan, querer y voluntad de Dios. Pero se ve además, la acción directa de Jesucristo, el Salvador resucitado, lavando Él; esto es: salvando, redimiendo con su presencia y con su acción.

5. El lavatorio de los pies, por parte de Jesucristo a sus discípulos, es la manifestación inobjetable del sacramento de la Reconciliación encomendado después a sus discípulos (Marcos,  

6. En el Nuevo Testamento, ya se ha dicho, la virginidad es una condición indispensable e insustituible para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado.

7. El medio eficaz para vivir la virginidad es la reconciliación, confesión y penitencia.

8. En la Reconciliación es Jesucristo, representado por sus presbíteros, según su voluntad, quien consuma la virginidad. Por eso, no puede haber verdadera reconciliación sin la intervención del presbítero, en representación de Jesucristo.

9. Recuerden:

"Si Yo no te lavo, no tendrás parte conmigo".

Es, pues, condición indispensable; para "tener parte" con Cristo, ser virgen.

10. Para ser virgen es indispensable bañarse en las piscinas naturales de la gracia (confesión, penitencia o reconciliación).

11. Jesucristo es la única y verdadera Piscina Natural de la Gracia.

Los presbíteros lo son en representación de Él.

12. La virginidad no tiene sexo. Es una condición indispensable para recibir, vivir y dar a Jesucristo, la cual consiste en ser absolutamente limpios y libres de todo lo que no es de Dios, en todo: mente, cuerpo, alma, espíritu, considerando el espíritu como lo más profundo, sagrado y vital del alma, donde Dios es el único Señor.

13. Empobrecen la virginidad cuando la convierten en un atributo propio de un determinado estado de las mujeres, el cual es transitorio.

Dios, cuando quiso encarnarse y nacer de una mujer virgen, no relacionó esa condición con un hecho meramente circunstancial y transitorio; sino con algo transcendental y permanente: la limpieza plena y la libertad absoluta en todo.

14.  María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, mereció este honor; porque era absolutamente virgen, no solo en lo corporal; sino en todo. Ella era y Ella es, por eso la sin manchas, la Inmaculada, la Purísima.

15. El aspecto orgánico de la virginidad era una circunstancia, pero, en Ella, era y es una consecuencia lógica de su total pureza.

Ingenuo es, por tanto, suponer, en Ella, un relevo posterior de esa circunstancia; el cual era imposible, de modo absoluto, en su caso.

16. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es la perpetuamente virgen, en su propia concepción y antes y después, como en el acto en sí, de la graciosa concepción de Jesucristo, el Salvador resucitado.

Por eso, Ella, es Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

17. Todos, los hombres y mujeres, aspiren a ser vírgenes.

18. En el hombre, para los que tienen esa gracia, no basta el celibato. Se puede ser célibe y no  virgen. Y si no se es virgen no se tiene "parte con Dios"; porque no se recibe a Jesucristo y si no se lo recibe, no se lo vive y no se lo da. Por eso, muchas mujeres vírgenes, fisiológicamente, no tienen a Dios.

19. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen es la única creatura, de la que tienen absoluta certeza de que, por la virginidad acertó en lo de Dios: recibió, vivió y dio a Jesucristo, acto que se sigue cumpliendo igual en el presente, porque Ella es la perpetuamente virgen y por eso, es Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

20. Imiten a María Santísima y no tendrán oportunidades de equivocarse en lo de Dios.

21. El secreto, para imitar a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, está revelado en el seminario "María, Señal de Jesucristo". Háganlo con humildad y con prudencia. Vívanlo. Respírenlo. Enséñenlo.

22. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.

23. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

Acta Status

corregida
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