Lección 357 Adoren el misterio de la Eucaristía.
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Lección
N° 357
Adoren el misterio de la Eucaristía.
1- De hoy en adelante, amen más la Santísima Eucaristía.
Adórenla, en todo lo que vale, como presencia real de Jesucristo, en ella.
2- Oren para que Dios Padre les de él Espíritu Santo, en orden a tener claridad sobre tan gran misterio y a adorar ese misterio en lo que es y vale.
3- Oren en el Santo Nombre de Jesucristo, Dios y hombre verdadero, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
4- Supliquen al Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, en el Santísimo Nombre de Jesucristo, que Él les haga entender este misterio, para que lo adoren, agradezcan y bendigan, como es debido.
5- Cuando ustedes estén ante la Santísima Eucaristía, anonádense.
Crean que Dios está presente.
6- El gran misterio de la Santísima Eucaristía está en que , cuando el celebrante ofrece las especie del pan y del vino, Jesucristo, Dios verdadero, es quien las comulga, para asimilarlas y, de ese modo, hacerlas partícipes de su naturaleza.
No es por tanto que Dios venga a la materia; sino que ésta, va a Dios y se hace espíritu, con el Espíritu de Jesucristo.
7- La materia desaparece, en la consagración, fundida en el Espíritu de Jesucristo, Dios y hombre verdadero.
Por eso es digna de adoración. Pues a quien adoran es a Jesucristo, el Salvador resucitado, Dios y hombre verdadero. De lo contrario serían idólatras, pues adorarían a la materia.
8- Amén y adoren la Santísima Eucaristía.
9- De hoy en adelante, al acercarse a su presencia, anonádense; pues no están ante algo que es materia; sino, ante alguien que es Dios, en la Persona de Jesucristo, el Salvador resucitado.
10- Quien profana la Santísima Eucaristía, es a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, a quien ultraja. Reo es, por tanto, de la sangre de Dios .
11- Clamen, con humildad y con prudencia, al Espíritu Santo, que les dé la gracia de ser adoradores de la Santísima Eucaristía.
12- Clamen a Dios Padre, en el Santísimo Nombre de Jesucristo, el Salvador resucitado, que les dé el Espíritu Santo, para que Él, les dé la gracia de adorar este misterio.
13- Sean ustedes, personalmente, sagrarios vivientes y hostias consagradas.
14- Crean, confíen, esperen.
Dios es el Señor y Él, en su amor, tanto los ha amado, que les ha dado a su Hijo Unigénito y, para hacer perpetua esa entrega, en medio de las miserias de ustedes, ha hecho posible el misterio inefable de la Santísima Eucaristía.
¡Adórenlo! ¡Adórenlo! ¡Adórenlo!
15- Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
16- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra, y Modelo para ustedes.
Sean como Ella, Sagrarios vivientes, para albergue de la Santísima Trinidad, en la Persona adorable de Jesucristo, el Salvador.
Para eso, sean vírgenes. Esto es: limpios y libres de todo lo que no es de Dios.
Aséense a fondo, con humildad y con prudencia.
Báñense en las piscinas naturales de la gracia (confesión con el presbítero)
Frecuenten, con virginidad, la Santísima Eucaristía.
