Lección 360 Ustedes vivan como hijos de Dios
Leccion Numero
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Lección
No. 360
Ustedes vivan como hijos de Dios
1. Dios es amor.
Sí ustedes son de Dios, sean amor.
2. El amor es luz
Sí ustedes son de Dios, sean luz. Luz y sal del mundo.
3. La oscuridad es mentira, porque es propia del maligno, enemigo de Dios. Huyan de ella.
El modo de hacerlo, es andando en la luz. Esto es: en Dios.
4. Recuerden: La verdad es luz, porque Dios es verdad.
Sí ustedes son de Dios, sean verdad. Vivan, hagan, respiren verdad.
Y así serán libres. Sólo la verdad los hará libres.
Esto es: sólo Dios los hace libres, porque El es libre y ustedes fueron hechos a imagen y semejanza suya.
5. Recuerden: La justicia es luz.
Ustedes, los de esta nueva, novísima y novedosa Orden Trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios, sean justicia.
¡Vívanla! ¡Háganla! ¡Respírenla! aunque vivan en ambiente de injusticia y aunque ustedes sean víctimas de ella.
Hagan memoria de Jesucristo, el Salvador Resucitado, Verdadero Dios y Hombre Verdadero.
¡Véanlo en la Cruz! ¡Contémplenlo!
El es el verdadero modelo para ustedes.
Eso les dará un corazón nuevo, como el de María Santísima, eco de El, quien entre las creaturas, les ha sido dada, por lo mismo como Madre, Maestra y Modelo.
6. La paz es la luz.
Ustedes sean pacíficos.
Ustedes vivan, hagan, respiren paz. Sean paz.
No importa que en torno de ustedes haya, guerra, ustedes sean pacíficos.
Recuerden: La guerra es violencia.
La violencia no es de Dios, sino del malo o maligno, enemigo de Dios. Ustedes, sean como islas de paz entre los mares del odio, que es la guerra.
En la medida en que la paz esté en el corazón de ustedes, el mundo se llenará de paz.
Dios es paz. Si Dios está en el corazón de ustedes, El estará en el mundo.
Piensen, mediten, reflexionen y asimilen esto:
La paz se siembra, nace, crece y da frutos solamente en el corazón del hombre, cuando Dios está en él.
La verdadera paz solamente Dios la da, porque El es paz. El es la Paz. Ustedes vívanla, practíquenla, respírenla.
7. Recuerden: La libertad es luz.
Sean ustedes libertad.
La libertad de Dios que es el amor entre los hombres.
Mientras no haya virginidad en el corazón del hombre, esto es: limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios, no habrá libertad sobre la tierra.
La libertad es un estado de amor.
La libertad, como todo lo de Dios, solamente se da en el corazón del hombre. Exige, por lo mismo, la prudencia de Dios que da equilibrio y, por lo mismo, la correlación irrevocable entre deberes y derechos. La libertad engendra y produce, por eso, la armonía que solamente surge del equilibrio fiel entre derechos y deberes.
Ustedes, por tanto, como fruto de la libertad, cumplan sus obligaciones y deberes, para que puedan disfrutar de sus derechos.
No pregonen la libertad. Vívanla, practíquenla, respírenla.
8. Recuerden: El amor es luz.
Sean amor. Vivan, practiquen, respiren amor. Amen, amen, amen.
Recuerden:
"DIOS es amor"
Sí ustedes son de Dios, ustedes sean amor.
Pero no olviden todo cuanto Pablo les ha enseñado sobre el amor.
Lean, relean, mediten y asimilen el capítulo 13 de la primera carta a los Corintios.
Hagan de ello, una regla de oro para ustedes.
Eso cuesta; pero hace posible que ustedes sean de Dios y, como tales, hijos de Él y herederos de su Reino.
Por tanto: Comprendan a los otros.
No los juzguen.
No los condenen.
Perdónenlos, no importa, cuales y cuantas sean las ofensas.
Ámenlos.
Amen aunque a ustedes se les odie. Amen a quienes los odian, a quienes los injurian y calumnian. Aunque los asesinen en el cuerpo o en la honra.
9. Dios es luz. El es la Luz. Jesucristo es Dios, por eso es Luz, la Verdadera Luz y Sal del mundo, por lo mismo.
Sí ustedes son de Dios, sean, como El, Luz y Sal del mundo.
Recuerden esto: Cada quien da de lo que tiene.
Si Jesucristo es Dios y como tal, Luz y Sal del mundo. Contémplenlo y El les dará de lo que es y tiene.
Así, El, los hará, como El, Luz y Sal del mundo.
Pasen tiempo contemplando a Jesucristo en la Cruz.
Háganlo hasta que ello se grabe en su inconsciente.
Hasta que puedan mirarlo en el corazón de ustedes.
Eso los hará luz y sal del mundo.
10. Imiten a Jesús, el Salvador Resucitado. Imítenlo en todo, como María Santísima, la Inmaculada Concepción y Siempre Virgen, a quien, como reflejo o eco de Dios, entre las creaturas, por lo mismo, a ustedes se ha dado como Madre, Maestra y Modelo.
11. El secreto y el fin o misión de la Orden Trinitaria, nueva, novísima y novedosa, de los esclavos de la Esclava de Dios, se reduce a que cada individuo viva él, a plenitud el Evangelio de Jesucristo, que es, en sí, la vida y el modo de hacer del mismo Jesucristo.
Pues, ese es el secreto de la vida eterna. Solamente así se acierta en lo de Dios. Y acertar en lo de Dios, es permitir, por voluntad de Dios, que Dios haga a plenitud su voluntad; que es la Cristofinalización. Todo debe empezar y todo debe terminar en Dios, para su gloria.
12. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
13. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
Sean vírgenes, como ella, para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador Resucitado, Verdadero Dios y Hombre Verdadero en orden a la Cristofinalización.
