Lección 370 María Santísima es hostia consagrada

Leccion Numero

370

 

Lección

No 370

María Santísima es hostia consagrada

 

  1. Así como se prepara el pan para la consagración eucarística, según el rito en memoria de Jesucristo, María Santísima, la Inmaculada Concepción y Siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, ella fue preparada por Dios para recibir a Jesucristo.

  2. En María están comprendidos el hombre y todo lo del hombre desde el primero hasta el último.

  3. Jesucristo encarnado en las entrañas virginales de María Santísima, al consumar la Redención, necesito una hostia preparada del linaje del hombre. Esa fue María Santísima quien, el día anterior al jueves recogió en su corazón de madre, todo el dolor, la soledad y la tristeza de los hombres desde el primero hasta el último, para ofrecerlo, sobre el altar del mundo al Todopoderoso.

  4. Jesús, en la cena última, bendijo el pan y el vino, frutos del esfuerzo y del trabajo de los hombres, los consagró y de ellos les dio a comer y a beber a sus discípulos afirmando:

  5.  

Éste es mi cuerpo, Ésta es mi sangre...

 

Y ordenando un nuevo mandamiento:

"Haced esto, en memoria mía".

 

5. El mismo Cristo, en el calvario, desde la cruz, mirando hacia María, su Madre, la hostia humana ofrecida el día anterior al anterior y preparada por Dios, la consagró y la dio expresamente al hombre en otro nuevo mandamiento dado al mundo a través de Juan:

"... hijo he ahí a tu madre: como diciendo:

en ella estoy Yo, amadla en mi memoria.

 

6. La hostia y María Santísima, son criaturas; por sí nada merecen. Todo lo merecen por la presencia de Dios en ellas.

7. Cuando están ante María Santísima y ante la Santísima Eucaristía, revístanse de profundo respeto porque Dios está en Ellas.

Adoren a Dios presente en ellas.

El merece toda la honra de ustedes.

8. No tengan indignidad frente a María santísima y a la Santísima Eucaristía: Jesucristo está presente en ellas.

Adoren a Jesucristo.

 

9. Sean vírgenes. No se acerquen indignamente a estos dos sacramentos o señales del amor de Dios.

10. Examinen sus conciencias con humildad y con prudencia al acercarse a Dios presente en la Santísima virgen y en la Santísima Hostia, como en la zarza ardiente de que les habla el antiguo testamento.

11. Antes de acercarse a Dios presente en María Santísima y en la Santísima Eucaristía, sino están vírgenes, esto es, limpios y libres de todo lo que no es de Dios, aséense bañándose en las piscinas naturales de la gracia (confesión con el presbítero).

12. Sean prudentes. Merezcan el amor de Dios que Dios les da por gracia.

13. Oren, oren, oren... oren siempre, sean oración.

14. Amen a María Santísima, amen la Eucaristía. Estos dos amores le permitirán al Espíritu Santo, hacer de ustedes nuevas criaturas.

15. Sean almas marianas, sean almas eucarísticas. Para serlo, sean vírgenes.

16. No se acerquen indignamente a estos sacramentos o señales del amor de Dios: María Santísima y la Santísima Eucaristía.

¡Ámenlas! ¡Hónrenlas! Adoren a Dios presente en ellas.

17. sean vírgenes.

18. oren y bendigan. Oren y bendigan. Oren y bendigan.

Oren siempre, bendigan siempre. Sean oración y bendición.

19. Imiten a María Santísima la Inmaculada Concepción y siempre Virgen Madre Maestra y Modelo para ustedes.

 

 

Acta Status

corregida
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