Lección 547 Jesucristo es la oración de María-Virgen.

Leccion Numero

547

Lección

Nº 547

Jesucristo es la oración de María-Virgen.

  1. La virginidad, pureza o limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios, es el secreto, clave o modo de recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
  2. Si Jesucristo está, Él vive y obra en quien lo admite.
  3. Jesucristo es Dios y Dios creó al hombre para que sea feliz; pero, Él, por amor, respeta tanto la dignidad y la libertad y voluntad del hombre que ni siquiera la felicidad se la impone.
  4. Para que Dios haga feliz al hombre hay una condición: la voluntad: que el hombre aporte su voluntad.
  5. La voluntad se expresa con la virginidad.
  6. La Santísima Virgen es Modelo y Maestra en el aporte de la voluntad. Ella es la siempre Virgen, igual que la concebida sin mancha.
  7. La virginidad es acto voluntario que requiere decisión personal de quien lo aporta. La concepción inmaculada es don de Dios, el cual es gracia propia de su voluntad.
  8. En María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen concurren armoniosamente la voluntad de Dios y la de Ella (que es la creatura). El resultado trajo, como consecuencia, la Encarnación de Dios en la Persona de Jesucristo.
  9. En el común de los hombres (hombres y mujeres), la voluntad de Dios se manifiesta en el don del Sacramento de la reconciliación y en el bautismo. El bautismo y la reconciliación borran el obstáculo del pecado original, lo cual dispone a la gracia de recibir a Jesucristo, para vivirlo y darlo. Uno y otro sacramento son de iniciativa de Dios, como todos los restantes y, en consecuencias, manifestaciones amorosas de su voluntad.
  10. El hombre aporta su voluntad aceptando la voluntad de Dios con actos de purificación que crean la virginidad. La virginidad, a la vez que don de Dios, es voluntad del hombre, sin la cual Dios no entra en el hombre para ser su Dios y su Señor.
  11. Pablo, consciente, por la gracia de Dios, de los efectos del concurso de las dos voluntades (la de Dios y la del hombre), afirmo: "Ya no vivo Yo, es Cristo Quien vive en mí".
  12. Cuando Cristo vive en el hombre, ya no es el hombre el que hace; sino Dios en él.
  13. Cuando Dios hace, Él, todo lo hace bien. Se da lo perfecto y lo perfecto es la armonía y la armonía no es otra, que la acción de Dios en el hombre y en todo lo del hombre y en el universo.
  14. Por su concepción inmaculada y por su virginidad, María Santísima recibió a Jesucristo, lo vive y lo da.
  15. Jesucristo en María, por su virginidad, es la oración de Ella a Él, en sí, al Padre y al Espíritu Santo.
  16. Por la presencia de Jesucristo en María Santísima, con Él, y en Ella, también están el Padre y el Espíritu Santo.
  17. El Espíritu Santo -en Jesucristo- ora en María Santísima. Y con el Espíritu y con Jesucristo, Dios Padre vive y ora en María Santísima.
  18. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son la Santísima Trinidad, tres Personas diferentes y un solo Dios.
  19. Si la Santísima Trinidad está en María, de Quien Ella es templo vivo y Sagrario vivo, Dios, Uno y Trino es Quien ora en sus entrañas. Por eso, Jesucristo, la 2a. Persona de la Santísima Trinidad, es, en conclusión, la oración de la Santísima Virgen. Y esa oración es eficaz.
  20. Jesucristo en María Santísima valora, dignifica y enaltece la oración del a Santísima Virgen, ya que, a la postre, la oración de Ella es la propia oración de Jesucristo, la cual a la vez es la de la Santísima Trinidad, elevada por Ella a Ella. Y, por eso, es eficaz.
  21. Sean prudentes: acójanse a las oraciones de la Santísima Virgen y, a la vez, ustedes sean vírgenes, para que la oración de ustedes sea también la oración de Jesucristo.
  22. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
  23. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

Acta Status

corregida
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