Lección 586 No hay virginidad sin voluntad
Leccion Numero
Lección
No. 586
No hay virginidad sin voluntad
1. La virginidad, o pureza, es limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
2. La virginidad es la condición que les permite: recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
3. La virginidad es fruto de la gracia de Dios en concurso con la voluntad del hombre.
4. Sin la gracia de Dios no hay virginidad; porque nada se da sin Dios. Pero, para que la gracia opere, es indispensable, por parte de cada hombre, en particular, el concurso de su voluntad libremente dada.
5. libertad es uno de los dones que los asemeja a Dios.
El hombre, por su libertad, es semejante a Dios.
6. Dios, el Libre, Libérrimo, Quien los creó, por amor, libre y voluntariamente, a su propia imagen y semejanza, no puede estropear o violentar esa libertad; porque, en El, sería el absurdo, ya que Dios no se puede contradecir ni violentar a sí mismo. Eso sería la negación del bien y de la perfección y, El, es el Bien Supremo y la Perfección Suprema. El es Bueno, El Bueno; El es Perfecto, El Perfecto.
7. Al proponer Dios, para la Encarnación del Salvador, la condición de la virginidad, le hace el honor inconcebible, al hombre, de que aporte su voluntad, para que se dé el resultado, que es la Encarnación.
8. El aporte de la voluntad del hombre, para su virginidad, es y deber ser, fruto de la libertad.
9. Solamente el libre tiene la capacidad de decisión. Sin libertad no hay voluntad y, por lo tanto, no hay decisión.
10. La virginidad es una condición que es fruto del más alto grado del amor de Dios, el Creador, para el hombre, su creatura. Implica el respeto que Dios tiene de su propia decisión: "El hombre creado, a imagen de Dios, el Libérrimo, es libre, y, esa libertad, ni Dios, su Creador, puede violentarla, sin contradecirse, lo cual es inadmisible"
11. Para que Jesucristo se encarne, y, por tanto, para que, El, viva y obre, en el hombre, de modo particular, es indispensable la voluntad, de aquel, libre y espontáneamente dada. Esa voluntad, así concedida a Dios, al fondo, es la virginidad.
12. Los ingredientes de la virginidad son: la gracia de Dios y, la voluntad del hombre, dada a Dios, como respuesta a su gracia. De ese concurso, que es una alianza personal, particular, resulta la Encarnación de Jesucristo, el Salvador.
13. En María Santísima, sin el concurso - alianza de la gracia de Dios y de su voluntad - radicados en la virginidad, no se habría dado la Encarnación de Jesucristo. Y, sin ella, esto es, sin la Encarnación, no se habría dado la salvación del hombre.
14. Cada vez que el hombre, en particular, (cada uno en sí mismo), aporta su voluntad para la virginidad, se da en él, el misterio de la Encarnación y, consecuencialmente, el de la salvación místicamente hablando
15. Sin voluntad no hay virginidad.
16. Cuando Dios le pide al hombre su voluntad para perfeccionarlo; esto es, para hacerlo perfecto y, consecuencialmente, santo; está pidiéndole que lleve a la práctica la condición, requerida para seguirlo:
"El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su Cruz y sígueme." Esto es: "Sean Virgen."
17. A Jesucristo, Dios y hombre verdadero, no se lo sigue para nada. Su seguimiento significa conversión y la conversión, Tomar su estilo; esto es: "ser y hacer como El, porque El está en uno." "No vivo yo, es Cristo quien vive en mí."
18. Voluntariamente y libremente hay que desprenderse de todo lo que no es de Dios, para, siendo vírgenes, recibir, vivir y dar a Jesucristo.
19. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
20. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
