Lección 624 Sean luz y sal del mundo.
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Lección
Nº 624
Sean luz y sal del mundo.
Quien quiera seguirme niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.
Negarse a sí mismo es matar y sepultar el "Yo" que cada uno lleva en sí, con sus miles de caras, caprichos y flaquezas: orgullo, vanidad, prepotencia, soberbia, indelicadezas y pecados.
Tomar la cruz, es aceptar el plan, la voluntad y los criterios de Dios, cueste lo que cueste, como un premio y un honor.
En esta espiritualidad trinitaria, nueva, novísima y novedosa, de los hijos de la Hija de Dios, el llamado es a la virginidad, la cual equivale a negarse a sí mismo y aceptar la cruz, para ser luz y sal del mundo.
Lo que se da, como consecuencia de esta única y excepcional condición, es la presencia de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, en quien lo acoge, por su entrega.
Si Jesucristo - Dios está, El basta y todo lo demás llega como añadidura.
Dios quiere seres vírgenes para hacer vírgenes la Iglesia y el mundo.
Si el hombre es virgen, Dios entra en él y lo hace santo o perfecto como el Padre Celestial.
Si Dios está en el hombre de modo individual, el hace vírgenes a la Iglesia y al mundo.
Si la Iglesia y el mundo son vírgenes, Dios en ellos, los santifica y perfecciona en el grado de perfección del Padre Celestial.
Ustedes, los hijos de la Hija de Dios, en esta espiritualidad trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los hijos de la Hija de Dios: sean vírgenes.
Si ustedes son vírgenes, Dios está en ustedes y El los perfecciona para que sean, según su plan, criterio y voluntad, luz y sal del mundo.
No aspiren a más, que a ser perfectos, como el Padre Celestial, ustedes, en ustedes.
Para ser perfectos sean vírgenes.
Dios tiene hambre y sed de la virginidad de ustedes, para hacerlos santos o felices a ustedes, en ustedes y, con ustedes, santificar: perfeccionándolos - a la Iglesia y al mundo.
Los hijos de la Hija de Dios, entiendan esto; vivan esto, y practiquen esto: sean virgenes, para que Dios, por su acción, los haga perfectos y, por la perfección o santidad, los haga luz y sal del mundo.
Para ser vírgenes niéguense a ustedes; en ustedes, tomen su cruz y sigan a Dios, en la persona de Jesucristo, el salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
La iglesia necesita ser reconstruida, porque sus fieles no son vírgenes, según el plan de Dios.
El mundo necesita ser perfeccionado, y consagrado porque sus integrantes no son vírgenes.
La tarea que Dios les encomienda, en síntesis, se reduce a estas tres tareas, como ya se les ha dicho muchas veces:
Virginidad o conversión personal
Reconstrucción o santificación de la Iglesia
Consagración o santificación del mundo.
21. Las tres tareas encomendadas a ustedes los hijos de la Hija de Dios de la espiritualidad trinitaria, nueva, novísima y novedosa, se reduce a una sola acción: ser vírgen.
22. Ser vírgen equivale a aportar la voluntad a la voluntad de Dios, para que El, cumpla sus deseos de hacer de ustedes creaturas felices, como EL.
23. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
24. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
