Lección 624 Sean luz y sal del mundo.

Leccion Numero

624

 

Lección

Nº 624

Sean luz y sal del mundo.

 

 

  1. Quien quiera seguirme niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

  2. Negarse a sí mismo es matar y sepultar el "Yo" que cada uno lleva en sí, con sus miles de caras, caprichos y flaquezas: orgullo, vanidad, prepotencia, soberbia, indelicadezas y pecados.

  3. Tomar la cruz, es aceptar el plan, la voluntad y los criterios de Dios, cueste lo que cueste, como un premio y un honor.

  4. En esta espiritualidad trinitaria, nueva, novísima y novedosa, de los hijos de la Hija de Dios, el llamado es a la virginidad, la cual equivale a negarse a sí mismo y aceptar la cruz, para ser luz y sal del mundo.

  5. Lo que se da, como consecuencia de esta única y excepcional condición, es la presencia de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, en quien lo acoge, por su entrega.

  6. Si Jesucristo - Dios está, El basta y todo lo demás llega como añadidura.

  7. Dios quiere seres vírgenes para hacer vírgenes la Iglesia y el mundo.

  8. Si el hombre es virgen, Dios entra en él y lo hace santo o perfecto como el Padre Celestial.

  9. Si Dios está en el hombre de modo individual, el hace vírgenes a la Iglesia y al mundo.

  10. Si la Iglesia y el mundo son vírgenes, Dios en ellos, los santifica y perfecciona en el grado de perfección del Padre Celestial.

  11. Ustedes, los hijos de la Hija de Dios, en esta espiritualidad trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los hijos de la Hija de Dios: sean vírgenes.

  12. Si ustedes son vírgenes, Dios está en ustedes y El los perfecciona para que sean, según su plan, criterio y voluntad, luz y sal del mundo.

  13. No aspiren a más, que a ser perfectos, como el Padre Celestial, ustedes, en ustedes.

  14. Para ser perfectos sean vírgenes.

  15. Dios tiene hambre y sed de la virginidad de ustedes, para hacerlos santos o felices a ustedes, en ustedes y, con ustedes, santificar: perfeccionándolos - a la Iglesia y al mundo.

  16. Los hijos de la Hija de Dios, entiendan esto; vivan esto, y practiquen esto: sean virgenes, para que Dios, por su acción, los haga perfectos y, por la perfección o santidad, los haga luz y sal del mundo.

  17. Para ser vírgenes niéguense a ustedes; en ustedes, tomen su cruz y sigan a Dios, en la persona de Jesucristo, el salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

  18. La iglesia necesita ser reconstruida, porque sus fieles no son vírgenes, según el plan de Dios.

  19. El mundo necesita ser perfeccionado, y consagrado porque sus integrantes no son vírgenes.

  20. La tarea que Dios les encomienda, en síntesis, se reduce a estas tres tareas, como ya se les ha dicho muchas veces:

  1. Virginidad o conversión personal

  2. Reconstrucción o santificación de la Iglesia

  3. Consagración o santificación del mundo.

    21. Las tres tareas encomendadas a ustedes los hijos de la Hija de Dios de la espiritualidad trinitaria, nueva, novísima y novedosa, se reduce a una sola acción: ser vírgen.

    22. Ser vírgen equivale a aportar la voluntad a la voluntad de Dios, para que El, cumpla sus deseos de hacer de ustedes creaturas felices, como EL.

    23. Oren, oren, oren...

     Oren siempre.

     Sean oración.

24. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

 

 

Export to PDF | Printable Version