Lección 646 Huyan de todas las tentaciones
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Lección
Nº 646
Huyan de todas las tentaciones
1. Si hablan en términos modernos, sepan que hay paquetes de tentaciones que son peligrosísimos; entre ellas: Las del poder, del prestigio, de la vanidad, y del orgullo, juntamente con las del sexo, son muy peligrosas y pueden apartarlos de mí. Oren para que no caigan en ellas.
2. Las tentaciones, como ardides del malo, mi enemigo, en su estrategia perversa para separarlos de mí, son sutiles y aparentemente inocuas. No se dejen engañar. Huyan a tiempo de ellas. Pero recuerden que todo tiempo es oportuno para huirles con prudencia.
3. Cuando se dejan crecer las tentaciones, aquellas son como los monstruos: débiles en el comienzo e inofensivos en apariencia; pero irresistibles y tiránicas cuando se las deja crecer y tomar formas.
4. Unas de las formas más peligrosas y catastróficas de las tentaciones son las del orgullo, de la vanidad y la soberbia, que aparentan realzar la personalidad de quien las vive haciéndolo ídolos. Sepan que ningún ídolo es bueno; porque todos van en contra de Dios y que, por eso, son incompatibles.
5. No se dejen tentar por la idolatría del Yo. Huyan de esa tentación y, si los ha alcanzado, ruéguenle a Dios, con humildad y con prudencia, que, haciéndolos comprender que son portadores de ella, los cure de sus efectos malos.
6. Sepan que las tentaciones del orgullo, de la soberbia, de la vanidad y del desamor, convirtieron a Luzbel, en el ídolo que es: enemigo de Dios después de ser el más cercano de sus amigos. Huyan de esas tentaciones para no trocar la amistad de Dios.
7. La idolatría se nutre con pequeñas dosis de cosas que no son de Dios. La frecuencia en el uso de esas cosas crea hábito y el hábito hace ídolos. Así se va a la idolatría.
8. La manía de creerse bueno y predicarlo, lleva a la idolatría del propio yo. Lograda aquella sepan que no es fácil ni posible destronarla sin la ayuda graciosa de Dios, el Señor. Esa manía, en lo humano, se llama perfección, que es "perfeccionismo" No es la perfección de Dios, es el perfeccionismo satánico, que es contrario a la genuina perfección.
9. El perfeccionismo saca la vista de Dios, para fijarla en el comportamiento de quien lo vive. Esta tentación crea y fomenta la idolatría del yo.
10. Teman cuando todos los alaben por las maravillas de sus obras. Sepan que están en peligro y, si son prudentes, con la prudencia de Dios, huyan de esa tentación. Tiempo es de negarse a sí mismo, para dejar que Dios sea el Señor. ¿Lo entienden?
11. No se envanezcan de ustedes, por lo que son y por lo que hacen. Eso puede apartarlos, sin que se den cuenta, de la buena relación con Dios, para hacerlos caer en la idolatría del yo de ustedes. Oren pidiéndole discernimiento a Dios.
12. No se constituyan en maestros, señores y doctores de los otros sus hermanos. El único Señor, Doctor y Maestro es Dios; Soy Yo, Jesucristo, el Señor. Si se sienten doctores, maestros y señores huyan de esa tentación; permanecer en ella es caer en el riesgo de servir al malo, mi enemigo, en contra de Dios.
13. Sean humildes. Esto es: sean vírgenes o puros o limpios y libres de todo lo que no es de Dios.
14. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
15. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
