Lección 1.473 Sean testigos. Testifiquen.
Leccion Numero
Lección
Nº 1.473
Sean testigos. Testifiquen.
1. Para ser testigos de Jesucristo, en la Iglesia y en el mundo, están, como mayores de edad espiritual, en las aguas profundas de la zona de fuego del Espíritu Santo.
2. No están en aguas someras; están en aguas profundas, las cuales exigen: pericia, consagración, resposabilidad y entrega.
3. En esta zona de fuego del Espíritu Santo y, en estas alturas de sus profundidades espirituales, se requiere ser y hacer en permanente estado-proceso de perfección, con miras a un creciente, inalterable e imperturbable estado de conversión o metanoya, el cual, en síntesis, es el estado de virginidad, o de limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios, logrado por la Santísima Virgen, para la Encarnación del Salvador; en Quien, de modo escatológico, está el término, o meta, de la tierra prometida, a la cual, sólo se llegará y se obtendrá en plenitud, cuando, Él, sea reconocido, vivido y disfrutado con la entrega total de sus destinatarios, por voluntaria y libre decisión de todos y de cada uno de ustedes.
4. En el proceso pascual, itinerante, de la esclavitud de las creaturas humanas en privación de Dios por su inclinación al mal, hacia la tierra prometida, que es la Encarnación y presencia del Salvador, tiene importancia sustancial la estrategia pedagógica de Dios, contenida en la Espiritualidad de los hijos de la Madre de Dios, cuyo carisma fundamental es Jesucristo, sin cuya posesión la salvación, o posesión de la vida eterna es imposible.
La creatura humana no llegará a poseer la Tierra prometida hasta que no llegue a su identificación plena con Jesucristo, el Salvador encarnado, muerto, resucitado y vivo eternamente con la plenitud del poder y la misericordia de Dios.
5. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
6. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
