Lección 206 Porque y para qué de los diferentes clases de reuniones
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Lección
No 206
Por qué para qué de los diferentes clases de reuniones
1. Jesús, el Señor, en su primera venida, tuvo tres tipos de reuniones colectivas y una individual con sus discípulo
a. Con todas las gentes. Asamblea eclesial. En ellas participaban: los apóstoles, los discípulos y todos los fieles seguidores.
b. Del cuerpo presbiteral, exclusiva, para los apóstoles y discípulos; las cuales, con frecuencia, se limitaban al cuerpo o conjunto de los apóstoles, pudiendo ser llamados: Cuerpo apostólico.
c. De una célula trinitaria de apóstoles, la cual siempre acompañó al Maestro, en los momentos y actos de excepción, la cual tuvo como misión especialísima, testificar sobre el Maestro, ante todos los apóstoles, ante el cuerpo presbiteral y ante el cuerpo global de la Iglesia.
En estas reuniones se fundamenta la autoridad y unidad dogmática de la Iglesia católica, apostólica, romana, según el plan, criterio y voluntad del que es su Fundador
d. Las reuniones de tipo individual fueron hechas de modo exclusivo y personal con Juan y con Pedro, separadamente.
No estuvieron los dos. Fueron reuniones del Maestro, con cada uno de ellos, individual, personal y separadamente.
Estas reuniones tienen un sentido profundo. En ellas radica la autoridad de la Iglesia, unificada en el romano Pontífice y la misma autoridad fundamentada en la revelación e inspiraciones del Espíritu Santo, hechas según el plan, criterio y voluntad de Dios.
Las reuniones íntimas y personales del Maestro con Pedro, el discípulo, dan origen al valor unitario e insustituible del romano Pontífice; cuya autoridad y magisterio; por esto, son indiscutibles e insustituibles.
Es el querer, plan y voluntad del que Es, los que han hecho y hacen que así sea. Dios es el Señor y nadie, si está cuerdo, pide cuentas a Dios sobre el cómo, por qué y para qué de sus planes, criterio y voluntad.
Las reuniones con Juan, profeta y vidente, dan fundamento a las arbitrarias elecciones del que Es, de determinados sujetos, para tales fines, sin importar lo que ellos, en sí sean.
El Señor los elige y es, El, quien hace y obra con ellos y a través de ellos, no importa quienes sean.
La obra es de Dios; no es del elegido. Y, el instrumento es Él y no otro; porque esos son: el querer, el plan y voluntad de Dios.
2. En estos tiempos, el Señor, en su nueva estrategia amorosa, para salvación del hombre, a nivel individual, usa el mismo estilo.
Por eso, son de vital importancia, los tipos indicados atrás de reuniones.
Tengan, pues, ustedes, especialísimo cuidado en su observancia.
No las hagan al modo, planes y criterios de ustedes.
Háganse según el plan, criterio y voluntad de Dios.
3. Lean, mediten y vivan, como ya se les ha dicho, los Santos Evangelios y los Hechos de los apóstoles.
Léanlos. Obsérvenlos. Medítenlos. Asimílenlos. Vívanlos.
Vivan y obren según ellos.
4. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración
5. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
