Lección 212 Cuídense de la mala levadura
Leccion Numero
212
Lección
No. 212
Cuídense de la mala levadura
- No olviden: "Las pequeñas grietas de hoy serán las grandes desgracias o catástrofes del porvenir".
- No den pasos en esta nueva, novísima y novedosa Orden Trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios, sin una limpieza a fondo, previa, concomitante y subsiguiente de todo lo que no es de Dios.
- Empiecen hoy mismo, ahora y aquí, esto es, en el momento y estado en que se encuentren, a limpiarse a fondo y a liberarse de ataduras; para ser vírgenes en orden a la cristofinalización de ustedes, para la cristofinalización de todo.
- Lo que no es de Dios, por pequeño, intrascendente e insignificante que parezca, debe ser arrancado de raíz. Todo lo que no es de Dios debe ser arrancado de ustedes.
- Recuerden: los huevos de serpientes, en su pequeñez y en su apariencia, no son diferentes de los huevos de palomas, como no es diferente, en sus comienzos, la cizaña del trigo. Pero, cuando crecen, el huevo de serpiente se hace un monstruo y la cizaña, una tragedia.
- Arranquen y destruyan en su germen las pequeñas grietas; si no quieren lamentar mañana las tragedias.
- Son grietas de mal pronóstico, en esta Orden: las murmuraciones, entre ustedes; los pequeños rencores soterrados; las indelicadezas en el trato de ustedes a los otros, por leves que parezcan; los temores ocultos, cualquiera sea la causa de ellos; la falta de verdad, por leves que parezcan las mentiras; las acciones y omisiones en contra de reglas morales, por insignificantes que parezcan, pues, repitiéndolas se tornan hábitos. En fin, todo lo que no tiene el sello del amor de Dios, por bueno, lícito, inocuo o intrascendente que parezca.
- A la luz del Espíritu Santo, hagan un examen profundo, ya no sobre las grandes infracciones del bien y la moral; sino sobre las pequeñas y pequeñísimas transgresiones de los mismos.
- Al reunirse, para asearse a fondo, más a fondo, oren primero suplicando humildemente a Dios que les dé el Espíritu Santo, para que El los ilumine y guie. Que, El, les dé sensibilidad y decisión para captar y seguir con docilidad sus inspiraciones, impulsos y exigencias.
- No interrumpan, por ningún motivo, el clima y estado de oración en sus reuniones.
- No dejen de orar después de haberse reunido; para que el efecto retardado de la acción dañina del perverso no los alcance y aniquile. Para ser inmunes a las tentaciones explicables del perverso (satanás-el malo).
- En oración y sin dejar de hacerlo, indiquen lo que ustedes creen que les hiere o ha herido de la conducta o comportamiento de sus hermanos. No lo hagan señalando personas: sino fallas.
- En oración reflexionen todos sobre ello, sin juzgar a nadie. Ese, sea como un banco común de errores, para sacar consecuencias favorables.
- Cada uno, en oración, reflexione sobre las consecuencias de esos actos señalados, por leves que parezcan y, si los están viviendo y practicando en sí, corríjanlos. Arránquenlos de raíz con la fuerza del Espíritu de Dios y por su gracia.
- Sean humildes al reflexionar en los errores que analizan y contemplan. Es posible que, aún lo que es virtud, puede degenerar en vicio y mal hacer, si se usa con soberbia e imprudencia. Por ejemplo: que quien ora mucho y es estado de oración, no lo exiba para convertirse en modelo y ejemplo de oración entre sus hermanos. Eso puede herirlos a los otros, en vez de edificarlos. Iguales ejemplos pueden ser el ayuno, la limpieza moral, la mansedumbre, etc.
- Lo que es virtud debe ser discreto y espontáneo, como respirar o como el fluir de la sangre entre las venas que, siendo tan personal y cierto, a nadie incomoda. Lo que deja como consecuencia es un hecho cierto: el que tales actos ejecuta, vive y, porque vive, produce o causa los efectos que son propios de la vida.
- Sí, en estas reflexiones, ustedes descubren en ustedes actos no correctos, en cuanto al modo de hacerlos, en su relación con sus hermanos, aunque sean buenos, corríjanlos. Para corregirlos arrepiéntanse de ellos. Díganselo a Dios. Pídanle a El, que les dé gracias para no obrar, en adelante, de ese modo. Pidan perdón a sus hermanos, si es posible. Confiesen sacramentalmente el hecho o hechos para recibir perdón y gracias de Dios. Y, con la gracia de Dios, ejercítense, en hacer, de ahí en adelante, conforme al plan, criterio y voluntad de Dios, revelado en su santa Palabra y en la doctrina de la Iglesia católica, apostólica y romana.
- Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
- Sean vírgenes.
Acta Status
corregida
