Lección 25 La Paz
Leccion Numero
Lección
Nº 25
La Paz
- No hay paz sin Dios.
- La verdadera paz, solamente Dios la da.
- Dios es paz, como es amor, verdad y vida.
- María, la Inmaculada Concepción, es:
mar de paz,
manantial de paz,
modelo de paz,
matriz de paz,
maestra de paz,
milagro de paz,
misterio de paz,
mensaje de paz,
mandamiento de paz.
- María es la paz reflejada, como espejo fiel del que es la paz.
- Imítenla.
- El secreto de María es la observación fiel de todo lo enseñado y mandado por el Santo de los Santos.
- Nada tiene suyo. Por eso es la pobre de Dios.
- Se dispuso a merecer.
Por eso es la Esclava del Señor; de Dios, el Único.
- Se entregó.
Por eso Dios se le entregó
- Dios es lo único que Ella tiene.
Por eso es la viviente.
- Dios, en ella, habita.
Por eso, Dios es todo, el todo y Único, en ella.
Por eso, María vive a Dios.
Más: No vive Ella.
Dios vive en Ella.
- María da a Dios.
- Si Dios es lo único que tiene, María da a Dios. Cada quien da de lo que tiene.
- Sean, como Ella.
- Vivan, como Ella.
- Obren, como Ella.
- Reciban, vivan y den al Salvador, el Verbo, la Palabra del que es; el Santo de los Santos, Dios, tu Dios y tu Señor.
Para eso:
- Sigan con fidelidad, los pasos y lecciones de este curso extraordinario, sobrenatural y providente.
- Vacíense de ustedes, en un serio proceso de conversión.
- Ábranse y cédanse al Santo de los Santos, en una donación total de ustedes al Señor.
- Vivan a profundidad la presencia vital del que es.
- Háganse portadores de Dios, por la gracia de Dios.
- Den a Dios.
- Imiten a María, la Inmaculada Concepción.
Como Ella: Reciban,
Vivan y
Den al Salvador.
- Sean el misterio de pascua; la Navidad perpetua, entre los hombres.
- Den la paz.
- Vivan la paz.
- Hagan la paz.
- La paz que el mundo necesita, solo Dios la da.
- No hay paz sin Dios.
- Empeñarse en dar y hacer la paz, es decidirse a llenar de Dios el corazón del hombre.
- Es dar a Dios al mundo.
- El mundo sin Dios no tiene y no tendrá paz. Sin luz no hay claridad sobre la tierra. Hay caos y tinieblas.
- Sin Dios, por eso, solo caos y tinieblas hay
- La guerra es fruto propio del odio que es el diablo.
- La paz es fruto del amor, que es Dios.
- No crean en la paz que se anuncia donde Dios no está.
Esa es muerte, mentira, maldición.
- Sean ustedes semillas de paz.
- Sean la paz, al igual que luz y sal.
- Eso y todo, solo lo pueden con Dios.
- Sin el, nada, absolutamente nada ustedes pueden.
- Por eso, aún con los mejores propósitos, nadie, por medios diferentes, puede hacer y dar la paz.
- Hagan, como María, la Inmaculada Concepción:
Para dar la paz, reciban, vivan y den al Salvador.
El es la paz.
- Solo eso hagan.
Pero, solo eso basta; porque solo el que es, es y da la paz.
- Enseñen esto, con el ejemplo y la palabra, cuando deban hablar. Con el ejemplo siempre; porque el ejemplo es vida y el que vive lo hace siempre sin interrupción.
- En el mundo hace falta la paz; porque Dios falta.
- En el hombre no hay paz; porque el hombre, contra el querer del que es la Paz, de él se aleja.
- Acérquense a Dios.
- Reciban a Dios.
- Vivan a Dios.
- Den a Dios.
- Ustedes lo necesitan.
- El mundo lo necesita.
- Todas las criaturas necesitan a Dios.
- Sin Dios nada vive.
- Sin Dios nadie vive.
- Vivan a Dios y serán. Paz.
Esta Lección, es PAZ;
Llámenla así, en la Cartilla:
PAZ.
En este día grande de María, la Inmaculada Concepción, sean, como Ella, espejos, semillas, viveros, mares, ríos, arroyos, manantiales de paz, sobre la tierra.
- Ustedes sean la paz.
- Ustedes digan, con su modo de vivirla, qué es la paz.
- Señalen, muestren, enseñen la paz.
- Vivan la paz.
- Sean la paz.
Para eso:
- Oren.
- Oren.
- Oren.
- Oren al Padre.
- Oren al Hijo.
- Oren al Espíritu Santo.
- Oren con María.
- Oren como María.
- Imiten a María, la Inmaculada Concepción.
Tú, hijo, ve al Recital.
Transmite, en él, la paz del que es la paz.
Di a las gentes:
“La paz de Dios venga sobre el mundo.
Ella se dé en el corazón del hombre,
como un grano de trigo sazonado.
Solamente, el corazón del hombre,
es el surco por Dios, para la paz, creado.
Seamos, nosotros, la paz sobre la tierra.
Seamos la lámpara de Dios,
que la paz riegue con su luz.
Seamos nosotros, la paz en cada instante;
la buena y dulce paz que el hombre sueña.
Seamos la paz y, para ello,
vaciemos de maldad nuestra conciencia.
Demos albergue al peregrino,
que viene desde siempre en nuestra búsqueda,
para darnos la paz que solo El trae
y solamente, El, entre los hombres da.
Demos, al Infante Nazareno,
una cuna de amor, en nuestras almas
y, un pesebre caliente para esos
portadores de Dios: José y María,
que llegan con su hermoso Peregrino
a golpear con amor nuestras entrañas.
La paz que hoy necesita el hombre sobre el mundo,
no llega creada por el hombre.
Solo Dios sabe cómo,
cómo es la paz que el hombre necesita,
porque, El, es la paz.
Él, El es la paz. La paz es El.
En esta Navidad, sedientos de la paz:
abrámosle la puerta.
La paz, hecha un mendigo está golpeando
y suspira, por darse, en las entrañas,
de una mujer tan mansa,
buena, dulce, y hermosa,
como la vida misma,
como el amor perfecto,
como la paz eterna.
Cada uno seamos la paz en las entrañas
albergando al mendigo de los cielos
que viene a implorar nuestras tristezas.
La paz que los hombres esperamos,
no la da el hombre ni el mundo ni el poder.
No es fruto de los sabios, y prudentes de la tierra.
La paz que el hombre, tanto anhela,
no la tendrán jamás, mientras no entienda,
que esa, es un Hombre;
el que es Hijo del Hombre;
el dulce y divino Nazareno…
Que hoy y, en este instante,
a tu puerta golpea,
envuelto en su piel, como un mendigo.
Dios es la paz. Abre tus puertas!
Recíbelo. Vívelo. Dáselo a los hombres;
que tienen hambre y sed de paz;
porque, en el fondo, tienen hambre de Dios
y sed de Dios.”
Tú, firmas.
Si puedes, si Soledad y Orlando o Elizabeth te llevan, ve a mi curita simple y con él, y con Cecilia, da, luego, este mensaje de paz. Habla, en oración, allí, de Paz.
Vuelve a tu casa con la paz.
Yo los bendigo.
A todos los bendigo.
Sean benditos.
Por hoy basta.
Bendiciones.
Bendiciones.
Bendiciones.

3:55 a. m.

Ah, hijo:
Envía, hoy, un ramo de rosas a tu esposa con esta tarjeta:
"Myriam:
Hoy quiero engendrar mi paz en ti.
Abre tu corazón y albérgame.
Jesús".

