Lección 256 Hagan un alto en el camino y adoren al Señor.
Leccion Numero
Lección
No. 256
Hagan un alto en el camino y adoren al Señor.
1. Cada año, en el último día, hagan un alto y adoren al Señor.
2. El acto sea sencillo; pero sea profundo.
3. Oren, oren, oren...
Oren en abandono de ustedes.
Oren con absoluta entrega.
4. Oren, como quien abre todo lo que tiene, para darlo todo y recibirlo todo.
5. Oren, para darle a Dios, Señor y Dios de ustedes, todo lo que tienen. Lo bueno y lo malo.
6. Oren, con profunda humildad, pidiéndole a Dios Padre, en el Nombre de Jesucristo, el Salvador resucitado y unidos a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, a San José, varón prudente y justo, a los ángeles, a los santos, a todos los bienaventurados, que les dé, hoy, el Espíritu Santo, para que Él, los inspire, los guíe y los impulse.
7. Oren, con humildad y con prudencia, para que el Espíritu Santo, los impulse a ser limpios y libres moralmente. Esto es: vírgenes.
8. Oren, con humildad y con prudencia, para que siendo vírgenes, el Espíritu Santo los invada, los inunde y los penetre. Que Él, los haga a ustedes su morada y la morada, igualmente del Padre y del Hijo, Jesucristo, el Salvador resucitado.
9. Oren, oren, oren... Oren con mayor entrega y abandono en el Señor.
10. Oren, a la luz del Espíritu Santo, para que Él, los guíe, santifique y perfeccione, por la acción del Padre y del Hijo, en su unidad.
11. Oren así, colocados de rodillas, con profunda inclinación de adoradores y cerrando los ojos:
"Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre aquí en la tierra como en el cielo.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo.
El Pan nuestro de cada día dánosle hoy y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación.
Más: líbranos de todo mal. Amén".
12. Agreguen, después de una pausa:
"Danos el Espíritu Santo.
Que, Él, sea nuestro Pan de cada día.
Amén, amén, amén".
13. Agreguen después de otra pausa:
"¡Llénanos de ti, oh Dios Grande!"
"¡Llénanos de ti, oh Dios Bueno!"
"¡Llénanos de ti, oh Dios Omnipotente!"
"¡Llénanos de ti, oh Dios Misericordioso!"
¡Llénanos de ti! ¡Llénanos de ti! ¡Llénanos de ti!
Amén, amén, amén..."
14. Permanezcan de rodillas, en silencio y con los ojos cerrados, en íntima contemplación, adoración, entrega y alabanzas.
Háganlo con sumisión, como el vasallo o el esclavo que espera las órdenes de su señor y dueño.
15. Estén a la escucha de Dios, sin comentarios, en profundo silencio, con los ojos cerrados, hasta que penetre en ustedes, la voz de Dios, como un fuego, para destruir todas sus imperfecciones. Sigan así, en silencio, de rodillas y con los ojos cerrados, hasta que el Espíritu de Dios penetre en ustedes, como agua y viento frescos, a limpiar y a arrebatar sus impurezas.
Dios quiere que, hoy, sean vírgenes ustedes, absolutamente vírgenes.
16. Uno de ustedes, el que el Señor ha puesto al frente, por su voluntad y que mis órdenes recibe, ahora y, en lo futuro, cuando él no esté, el que, por todos, en oración, para guiarlos en esto, sea elegido, rompa ese silencio, él, y no otro, en el instante en que tenga en su corazón la clara señal de hacerlo.
Sus únicas palabras sean estas:
"Señor mío y Dios mío".
17. Roto el silencio, todos abran los ojos y mirando hacia lo alto, todos repitan:
"Señor mío y Dios mío".
18. Así conmemoren, de hoy en adelante, el paso del Señor.
19. Si es posible haya celebración eucarística y reconciliación con el presbítero.
Si no es posible, intensifiquen la oración.
20. El acto se termine siempre con solemne bendición.
Hoy, la bendición, en Nombre mío, después de la del presbítero, sea dada, por el que Dios ha elegido para recibir mis Enseñanzas y que esta virtud le fue entregada por el que todo lo puede y hace. Después en lo venidero, cuando éste, no esté, sea elegido uno, a la Luz del Espíritu Santo, para este fin, el cual tendrá, por gracia del que Es, este poder de bendecir a sus hermanos, en mi Nombre y en representación de aquel, quien, como Pedro y a imitación de él, cabeza o piedra es, dentro de la Iglesia verdadera, de esta nueva, novísima y novedosa Orden Trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios.
21. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
22. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
