Lección 272 La unidad es fundamental.
Leccion Numero
Lección
No 272
La unidad es fundamental.
1. La unidad hace posible que la vida sea, crezca y permanezca.
2. Sin Dios no hay unidad; porque Dios es la Unidad. Él es el Único y el Uno.
3. El modelo de unidad es la Santísima Trinidad.
4. En la Santísima Trinidad o Familia increada, existe la unidad.
5. En la Santísima Trinidad o Familia increada, se origina la unidad o armonía de todo lo creado.
6. En la Familia Increada o Trinidad Santísima, existe una entidad jerárquica, cuyo centro o cúspide es el Padre.
7. A imitación y semejanza de la Familia increada está hecha la familia creada o familiar natural.
8. El prototipo de la familia creada es la familia de José o Sagrada Familia, copia, eco o reflejo de la familia de Dios o Familia Increada, que es la Santísima Trinidad.
9. Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, es, sin discusión, el mayor de todos los integrantes de la familia de José; no obstante, Él, se hizo como el menor o más pequeño y se subordinó, por propia voluntad y decisión, al más pequeño de todos, José, el padre o jefe de esa familia.
10. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, sigue en importancia natural jerárquica a Jesús. No obstante, como copia, eco o reflejo, de su Hijo, el Increado, en su condición, Ella, de creatura, se subordinó a la jerarquía natural de José, el jefe o padre de familia.
11. La enseñanza de la familia de José, como reflejo de la familia de Dios o Familia Increada, es ley inalterable e imperativa, en esta Orden nueva, novísima y novedosa de los Esclavos de la Esclava de Dios.
12. Esta, es una ley tan seria y decisiva, como la ley de la gravedad, en el sistema planetario en el que viven.
Es inexorable.
Produce la unidad y la Armonía, si se observa y el caos, si se abroga.
13. Las células trinitarias de ambientación tienen, como función primordial, crear un clima que haga posible, el que cada uno de sus integrantes, en particular y todos en el conjunto vivan la unidad, mediante el estricto acatamiento de las leyes u orden jerárquicos.
14. Ese clima es la virginidad o ambiente de limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
15. La virginidad, ya lo saben, permite: recibir vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero en orden a la Cristofinalización.
16. Cuando Dios está, Él produce la Unidad; porque, Él, el Único, y el Uno, es la Unidad.
17. Si hay unidad hay armonía. Y la armonía es vida. Es la Vida.
18. Si no hay unidad hay caos. Y el caos, es muerte. Es la muerte.
19. No importa quiénes, en sí, sean, de modo personal, los jerarcas de la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, ustedes, los de esta Orden trinitaria nueva, novísima y novedosa de los Esclavos de la Esclava de Dios, acátenlos, ámenlos, obedezcan sus mandatos.
20. María Santísima como creatura, eco, reflejo o copia de Jesucristo, el Increado, es el modelo, para ustedes y, por lo mismo, la madre y maestra, que poseen.
Imítenla.
Su estilo es el estilo de Jesucristo y, por tanto, ese es el estilo para ustedes. Obsérvenla, imítenla, obedézcanla. Por eso, ustedes son esclavos de la Esclava de Dios, que es el modelo.
21. Todo el secreto de acierto en esta Orden, está en la virginidad.
De ella, se deriva la unidad. Y el modo operante práctico es el acatamiento de la unidad jerárquica que integra o armoniza.
22. En esta Orden, los jerarcas, recuerden, al mismo tiempo, que son esclavos de la Esclava de Dios y por lo mismo, sujetos al plan de Dios y, por gracia singular, orientadores y depositarios del mismo. Por tanto, de él responden. Sean fieles y dóciles. No se hagan señores ni maestros. El verdadero señorío y magisterio del jerarca, está en la sumisión jerarquizada al plan, criterio y voluntad de Dios. Por tanto, a recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero; para qué, Él, si está en el jerarca, haga con él, en él y desde él.
23. Todos: jerarcas, presbíteros en general, religiosos y seglares, sean mansos y humildes de corazón.
24. Todos: jerarcas, presbíteros en general, religiosos y seglares, sean dóciles, vivan y propaguen el señorío de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
25. Todos: jerarcas, presbíteros en general, religiosos y seglares, imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre Maestra y Modelo para ustedes.
26. Esfuércense en ser vírgenes, todos: jerarcas presbíteros en general, religiosos y seglares. Ejercítense en ser vírgenes. En ser, crecer y permanecer vírgenes.
27. Todos: jerarcas, presbíteros en general, religiosos y seglares, hagan virgen la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, dándole o tributándole la virginidad individual de cada una de ustedes.
28. Ninguno de ustedes, en esta Orden, jerarcas, presbíteros, en general, religiosos y seglares, aspire a ser tenido y llamado "maestro", "doctor" y "señor".
29. Sean todos: jerarcas, presbíteros en general, religiosos y seglares, pequeños, esto es vírgenes o sea limpios y libres de todo lo que no es de Dios.
30. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
31. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
32. No pierdan el tiempo tratando de demostrar a Jesucristo, Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero. No pretendan demostrar su hacer y su presencia. Eso es indemostrable; porque, Él, es indemostrable.
Muéstrenlo, viviéndolo, por la virginidad de ustedes y, Él, si está ustedes, como en María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Él se demuestra por sí; porque, Él, el Indemostrable, es el único que puede demostrarse a sí mismo.
