Lección 292 Sean presencia y semilla de Resurrección
Leccion Numero
Lección
No 292
Sean presencia y semilla de Resurrección
1.- La Resurrección de Jesucristo , el Salvador, verdadero Dios y hombre verdadero, debe dejar consecuencias positivas y reales en ustedes.
2.- La resurrección de Jesucristo, el Salvador, verdadero Dios y hombre verdadero, no es, para el hombre un simple acto folclórico y externo, sino interno, profundo, individual y decisorio.
3.- La resurrección de Jesucristo, el Salvador, verdadero Dios y hombre verdadero, produce consecuencias. Una de ellas, la más grande, es la derrota esencial, definitiva, real y verdadera del maligno y de su reino, que es el pecado y, consecuencialmente, la muerte que, no es la transitoria, que admite una resurrección, sino la ausencia de Dios.
4.- La resurrección de Jesucristo, el Salvador, verdadero Dios y hombre verdadero, es una lección magisterial de Jesucristo, único y verdadero Maestro, la cual enseña e invita a ser virgen, esto es: limpios o despojados y libres de todo lo que no es de Dios.
Concretamente:
"Que sin muerte no hay resurrección; esto es: vida verdadera o vida eterna".
5.- La vida verdadera o vida eterna es Dios.
DIOS es VIDA.
Jesucristo es Dios. Por tanto, Jesucristo, verdadero Dios y hombre verdadero, enseña cómo adquirir la vida eterna. Para eso, Él, revela el secreto o clave, que es la Virginidad.
"Sean vírgenes".
En consecuencia, el mandamiento nuevo de Jesucristo, para el arte-misterio de ser cristiano, en orden a la cristofinalización, es la
VIRGINIDAD.
6.- La Resurrección de Jesucristo, el Salvador, verdadero Dios y hombre verdadero, de producir en ustedes, los de esta Orden nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, como resultados positivos, interna y externamente personales, a nivel individual entre otros:
a.- Necesidad y acción vital de la virginidad a nivel individual interno y externo.
b.- Necesidad de hacer y de vivir los Seminarios "María Señal de Jesucristo" y de "Ambientación celular", en orden a ser, crecer y fructificar en la virginidad, para la Cristofinalización.
c.- Ser mansos y humildes de corazón, a nivel individual, conscientes de que, ambos estados equivalen a virginidad. O sea: a limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios. Pues (...sin...) limpieza y libertad no es posible ser manso y menos humilde.
d.- Mostrar, no pretender demostrar a Dios. Dios es indemostrable. A Dios únicamente se lo muestra dejándolo, a Él, entrar y hacer en el creyente, a nivel individual, por la virginidad.
e.- Mayor espíritu de abandono o entrega absoluta a Dios, conscientes de que el abandono no es apatía; sino activa decisión de ser medio o instrumento dócil, consciente eficaz, en las manos de Dios, para dejarlo, a Él, hacer su plan, criterio y voluntad en el creyente, con él y desde él.
f.- Vida de oración. Esto es: de diálogo constante y creciente entre Dios y el hombre.
Lo cual se reduce: a oír a Dios, en orden a dejarle hacer, a Él, su voluntad en el creyente, a nivel eminentemente personal.
g.-Espíritu de bendición.
Ser bendición. El que bendice es Dios, por cuanto Él es bendición. No se puede ser bendición y bendecir sin Dios; y para tener a Dios hay que ser vírgenes.
Sin virginidad no se puede bendecir . Pues nadie da de lo que no tiene. Si no se es virgen no se tiene a Dios y quien no tiene a Dios no puede dar de lo de Dios.
h.-Aporte vivo y vital de la virginidad individual, a la Iglesia verdadera y al mundo, sin triunfalismo y alardes.
i.- Amor verdadero:
a Dios, en su realidad Trinitaria: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo de virginidad y, como consecuencia, de santidad y perfección.
a la Santa Esclavitud del creyente a la Esclava de Dios, como medio eficaz de abandono absoluto y de virginidad.
a la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, verdadera familia universal y pueblo de Dios sobre la tierra.
a las jerarquías naturales de la Iglesia verdadera, sin consideración a la calidad individual de los jerarcas; sino al misterio de la unidad en Jesucristo, creada por la fuerza del Espíritu Santo,
al prójimo, prescindiendo, en él, de sus calidades, cualidades y circunstancias personales e individuales.
j.- Mayor vivencia, por la acción de Jesucristo y del Espíritu Santo en cada fiel, de la Doctrina depositada en el misterio (...magisterio...) de la Iglesia católica, apostólica, romana.
7.- Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
8.- Bendigan, bendigan, bendigan. Bendigan siempre. Sean bendición.
9.- Sean vírgenes. Desinstálese de ustedes en sí, de ideas, de criterios y de todo lo que no sea de Dios.
10.- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
