Lección 371 Honrar a María es adorar a Dios.
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Lección
No. 371
Honrar a María es adorar a Dios.
1. A María Santísima no se la adora. Ella es criatura. Solamente a Dios se adora. A ella se la honra.
2. A María Santísima se la honra por la presencia de Dios en ella.
3. ¿De qué manera Dios está presente en María Santísima?
La razón es clara. Pablo dijo:
"Ya no vivo yo. Es Cristo quien vive en mi."
Cristo es Dios. Y si en alguien, él, ha estado y está presente es en María Santísima, por su entrega total, su cumplimiento del primero y mayor de los Mandamientos de la Ley de Dios:
"Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con todas tus fuerzas..."
4. Amar a Dios, como Dios quiere ser amado, es vivir la virginidad. Esto es: ser limpios y libres de todo lo que no es de Dios; para que él sea el único Señor y único Dios de quien lo acoge.
Este es el acto de María Santísima; por eso ella es viren y, como tal, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
5. Cuando se honra a María se reconoce que, por su virginidad, es templo vivo o sagrario viviente del Dios vivo. Por tanto, que Dios está en ella. Se hace señal de Dios.
6. Al reconocer que Dios está en María Santísima, ella, Señal de Dios, lleva a pensar y a adorar a Dios.
7. Así como un trampolín es un instrumento u objeto para saltar hacia algo, María Santísima es el Trampolín para saltar a Dios. No es un fin; es un medio; una señal, un signo. Como tal merece honor y su honor nos lleva a Dios.
8. Una estatua de María Santísima la recuerda a ella y ella recuerda a Dios.
Si esto no sucede se cae en la idolatría. Se honra a la estatua por la estatua o a María por ella, como criatura.
9. Las imágenes de María Santísima son buenas en la medida en que la recuerdan a ella y el recuerdo de ella hace recordar a Dios y adorarlo.
10. A Dios se lo adora con pureza de espíritu, de cuerpo y corazón. Esto es: siendo vírgenes o limpios y libres de todo lo que no es de Dios.
11. El culto a María Santísima debe ser un medio para adorar a Dios. Por tanto debe invitar a la pureza, en la mente, en el corazón, en el cuerpo, en el espíritu... A la virginidad.
12. La devoción a María Santísima debe llevar a su imitación. Esto es: a entregarse, como ella, a Dios; para decir con Pablo: "... no vivo yo, es Cristo (Dios) quien vive en mi."
13. El culto a María Santísima se reduce a estas afirmaciones:
"Honrarla es adorar a Dios."
"No se puede honrar a María sin adorar a Dios."
"Quien honra a María Santísima adora a Dios."
14. "Madre mía:
Adoro en Ti al Salvador
que está en Ti..." Es la oración que debe repetirse al visitar los santuarios, estatuas y templos de María Santísima.
15. No se confundan:
Las estatua no se adoran.
Las creaturas no se adoran.
Solamente a Dios se adora.
Una imagen de María recuerda su existencia. Recuerda a María Santísima, la creatura totalmente entregada a Dio, en quien Dios quiso morar por su pureza.
Esta creatura, recuerda a Dios.
Su presencia, lleva a Dios, para adorarlo, a El, como tal.
16. Ante una estatua o imagen de María Santísima se debe adorar a Dios; porque la estatua es símbolo o señal de María, y, esta, lo es de Dios.
17. A Dios sólo se lo adora siendo limpios y libres de todo lo que no es de él; por tanto se debe ser vírgenes o puros en la mente, en el corazón, en el cuerpo, en el espíritu.
18. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
19. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
