Lección 496 No se queden viendo los presagios. Cambien ustedes de vida
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Lección
Nº 496
No se queden viendo los presagios. Cambien ustedes de vida
Los Actos o Hechos de los Apóstoles, como en las Sagradas Escrituras, son enseñanzas prudentes para todos.
Recuerdan que, en tiempo de los Apóstoles, muchos insensatos, pensando en el final de los tiempos, pretendiendo interpretar a Dios, se cruzaban de brazos... y ¿Qué les dijo Pablo? Y ¿Qué les enseñaron todos los Apóstoles? ¿Verdad que a ser prudentes y a cambiar de vida; porque el final solo el Padre lo conoce? Ahora es igual: solo Dios sabe cuando se termina todo.
El fin de los tiempos es inevitable; porque todo pasara, menos la Palabra de DIOS y DIOS en sí.
Es fundamental escuchar la Palabra de DIOS; vivirla y practicarla. Si eso se hace, el fin de los tiempos llegar para premio, y la agonía o tiempo de pruebas, que lo precede, no será amarga; sino de gozosa espera.
No pequen. El pecado los aparta de DIOS y hace difícil y terrible el tiempo de pruebas. Sean vírgenes.
Si están en pecado, arrepiéntanse, purifíquense bañándose -con humildad y con prudencia- en las piscinas de la gracia (confesión con el presbítero).
La prudencia indica que el mal que se hace engendra males. Por tanto, que hay riesgos de grandísimas catástrofes, tal como cuando se represan las aguas de un torrente. Eso es fácil de prever.
No se queden, ante el riesgo, previendo los efectos. Muévanse a evitarlos. Eso es lo prudente.
Ante los riesgos que engendra el pecado hay un solo medio de evitarlo: la conversión.
Pero -¿Qué es la conversión?- un proceso de cambio, el cual permite recibir, vivir y dar a Dios.
¿Cómo opera la conversión? Con la limpieza y libertad de todo lo que no es de DIOS. Esto es: mediante la virginidad o pureza.
Sean vírgenes.
Para ser vírgenes: examínense con humildad y con prudencia. Arrepiéntanse. báñense -con humildad y con prudencia-- en las piscinas de la gracia (confesión con el presbítero). Oren, oren, oren.
Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
15. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
