Lección 547 Jesucristo es la oración de María-Virgen.
Leccion Numero
547
Lección
Nº 547
Jesucristo es la oración de María-Virgen.
- La virginidad, pureza o limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios, es el secreto, clave o modo de recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.
- Si Jesucristo está, Él vive y obra en quien lo admite.
- Jesucristo es Dios y Dios creó al hombre para que sea feliz; pero, Él, por amor, respeta tanto la dignidad y la libertad y voluntad del hombre que ni siquiera la felicidad se la impone.
- Para que Dios haga feliz al hombre hay una condición: la voluntad: que el hombre aporte su voluntad.
- La voluntad se expresa con la virginidad.
- La Santísima Virgen es Modelo y Maestra en el aporte de la voluntad. Ella es la siempre Virgen, igual que la concebida sin mancha.
- La virginidad es acto voluntario que requiere decisión personal de quien lo aporta. La concepción inmaculada es don de Dios, el cual es gracia propia de su voluntad.
- En María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen concurren armoniosamente la voluntad de Dios y la de Ella (que es la creatura). El resultado trajo, como consecuencia, la Encarnación de Dios en la Persona de Jesucristo.
- En el común de los hombres (hombres y mujeres), la voluntad de Dios se manifiesta en el don del Sacramento de la reconciliación y en el bautismo. El bautismo y la reconciliación borran el obstáculo del pecado original, lo cual dispone a la gracia de recibir a Jesucristo, para vivirlo y darlo. Uno y otro sacramento son de iniciativa de Dios, como todos los restantes y, en consecuencias, manifestaciones amorosas de su voluntad.
- El hombre aporta su voluntad aceptando la voluntad de Dios con actos de purificación que crean la virginidad. La virginidad, a la vez que don de Dios, es voluntad del hombre, sin la cual Dios no entra en el hombre para ser su Dios y su Señor.
- Pablo, consciente, por la gracia de Dios, de los efectos del concurso de las dos voluntades (la de Dios y la del hombre), afirmo: "Ya no vivo Yo, es Cristo Quien vive en mí".
- Cuando Cristo vive en el hombre, ya no es el hombre el que hace; sino Dios en él.
- Cuando Dios hace, Él, todo lo hace bien. Se da lo perfecto y lo perfecto es la armonía y la armonía no es otra, que la acción de Dios en el hombre y en todo lo del hombre y en el universo.
- Por su concepción inmaculada y por su virginidad, María Santísima recibió a Jesucristo, lo vive y lo da.
- Jesucristo en María, por su virginidad, es la oración de Ella a Él, en sí, al Padre y al Espíritu Santo.
- Por la presencia de Jesucristo en María Santísima, con Él, y en Ella, también están el Padre y el Espíritu Santo.
- El Espíritu Santo -en Jesucristo- ora en María Santísima. Y con el Espíritu y con Jesucristo, Dios Padre vive y ora en María Santísima.
- El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son la Santísima Trinidad, tres Personas diferentes y un solo Dios.
- Si la Santísima Trinidad está en María, de Quien Ella es templo vivo y Sagrario vivo, Dios, Uno y Trino es Quien ora en sus entrañas. Por eso, Jesucristo, la 2a. Persona de la Santísima Trinidad, es, en conclusión, la oración de la Santísima Virgen. Y esa oración es eficaz.
- Jesucristo en María Santísima valora, dignifica y enaltece la oración del a Santísima Virgen, ya que, a la postre, la oración de Ella es la propia oración de Jesucristo, la cual a la vez es la de la Santísima Trinidad, elevada por Ella a Ella. Y, por eso, es eficaz.
- Sean prudentes: acójanse a las oraciones de la Santísima Virgen y, a la vez, ustedes sean vírgenes, para que la oración de ustedes sea también la oración de Jesucristo.
- Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
Acta Status
corregida
