Lección 564 Maten, entierren y dejen pudrirse su "Yo"
Leccion Numero
564
Lección
Nº 564
Maten, entierren y dejen pudrirse su "Yo"
1. Si quieren ser hijos de DIOS, ¡anonádense! ¡sean mansos y humildes de corazón! ¡maten, entierren y dejen que se pudra su "Yo"! Si esto hacen aprenderán a ser hermanos, entre ustedes; porque se amaran los unos a los otros.
2. DIOS es amor; porque siendo - en sí - Tres Personas diferentes: Padre, Hijo, Espíritu Santo; la Santísima Trinidad, es, al mismo tiempo y, en El, el tiempo deja de ser tal, para ser eterno, por eso es eternamente - desde siempre, en el presente y para siempre - Un solo y Único DIOS, en la unidad del "Yo", que es el "Nosotros".
3. Cuando Jesucristo habla, su Palabra es la que Es; porque Él es el que Es: la Unidad esencial, Vital, real y misteriosa de El con el Padre y con el Espíritu Santo, en el misterio de la Santísima Trinidad, en Quien el "Yo", es el "Nosotros"
4. La Palabra de Jesucristo es la Palabra de DIOS: el Uno y Trino, en El, desde siempre y para siempre; por eso, Jesucristo es lo que DIOS Es, y su Palabra es, la Palabra unísona e indivisible del Único Dios, que es el Uno y Trino, la Santísima Trinidad.
5. Jesucristo es el Maestro y también es el Modelo para ustedes.
6. La enseñanza de Jesucristo es inconfundible, clara y con autoridad; porque es la enseñanza, en El, del DIOS Uno y Trino: la Santísima Trinidad.
7. Lo que Jesucristo enseña, viviéndolo:
Verdad,
Vida,
Amor;
Porque El, como DIOS - Uno y Trino - , es Verdad, Vida, Amor. La Verdad, la Vida, el Amor.
8. Estas son enseñanzas y mandamientos de Jesucristo:
"Aprendan de Mi que soy manso y humilde de corazón".
"Sean mansos y humildes de corazón"
"Sean uno - entre ustedes - , como Uno somos el Padre y Yo, con el Espíritu Santo".
"Esto les mando: ámense los unos a los otros".
"No hay mayor amor que dar la vida por el otro".
9. Si algo impide escuchar, vivir y practicar la Palabra de Jesucristo, y Jesucristo es DIOS, por tanto, la Palabra de DIOS, es "el yo".
10. Matar "el Yo", enterrarlo y dejar que se pudra, es el mayor acto de amor. Y ese cuesta.
11. El precio que se paga por la muerte del "Yo", es la aceptación del "Tú", para encarnar el "Nosotros", hasta poder decir con Pablo:
"No vivo Yo, es Cristo quien vive en mi".
12. Cuando Cristo vive en mi yo soy bienaventurado, porque puedo ser uno con Él y con mi prójimo. Se puede convivir.
13. Poder convivir es poder aceptar al otro, como él es, y a lo del otro.
14. Para aceptar hay que desocuparse, hacer vacio en sí. Hay que anonadar el "yo" hasta que el desaparezca para dar cabida al "tu", de lo cual surge el "nosotros", por amor como reflejo de la Santísima Trinidad.
15. Cuando DIOS esta, el "yo" desaparece. Entonces surgen: el "Tu" de DIOS y, el "tu" del prójimo, fundido en uno con el otro. El resultado es el Amor; porque Dios es amor.
16. Cuando hay amor no hay odio. Y, cuando no hay odio, desaparece: el egoísmo, la prepotencia, la autoestima, el orgullo, la soberbia y la arrogancia y muchas más malformaciones del "yo".
17. Para que haya amor, es preciso que este DIOS y para que este Dios, es preciso hacer el vacio del "yo" en quien lo recibe, para poder recibirlo.
18. Hacer el vacio del "yo" es ser virgen o puro. Esto es: ser limpio y libre de todo lo que no es de Dios.
19. La virginidad es anonadamiento, humildad y mansedumbre de corazón; es entrega total, absoluta del "yo".
20. "Si hay hueco, hay eco" si hay vacio, hay entrega. Se recibe dando y se da recibiendo. Quien recibe da su vacio: se entrega. Así son comprensibles aquellas frases paradójicas: "muriendo se vive"; "dando se recibe".
21. Sin entrega no hay amor; porque Dios no está en quien se niega a darse; esto es; a destruir su "yo" con todos sus afectos, (… ) más y maldades.
22. Maten, entierren y dejen que se pudra su "yo". Si eso no hacen no llegaran a ser cristianos de verdad o llenos de Dios, que es igual.
23. Para ser cristianos de verdad o llenos de Dios hay que ser virgen. María Santísima es el ejemplo y, por lo mismo, ella, para ustedes es: Madre, Maestra y Modelo.
24. El "yo" es la planta de raíces más persistente de todas las creadas. Tiene una capacidad asombrosa y persistente de resistir, persistir y subsistir.
Cuando se cree que ha muerto y que ya se es humilde, perfecto y santo de pronto surge con mayores ímpetus. Esfuércense por acabar con él: las armas son: oración, oración, oración; esfuerzos constantes de limpieza - mediante actos y ejercicios frecuentes que se tornan hábitos; pero no rutinas; imitación a la Virgen Inmaculada y humilde aceptación de la condición precaria de seres pecadores e inconstantes.
25. Sean vírgenes.
26. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
27. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
