Lección 656 Contra todo mal hay una panacea: Jesús el salvador
Leccion Numero
Lección
No 656
Contra todo mal hay una panacea:
Jesús el Salvador
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1. Sepan que el único remedio contra todo mal es Jesucristo, el Salvador.
2. No se engañen en la esperanza de otro salvador; porque Él es el Camino, el único Camino; la verdad, la única Verdad, y la Vida, la única Vida.
3. Fuera de Jesucristo hay espejismos que alucinan; pero que, como toda alucinación, no son verdad y llevan al fracaso, a la desilusión, al desengaño.
4. Jesucristo es Dios y fue engendrado por Dios para salvación de ustedes.
5. No importa de qué tengan que ser salvados, sépanlo: Él es el único que salva; porque Él es el Salvador.
6. ¿Creen, acaso, que la verdadera salvación es momentánea y fugaz, como un relámpago o como el paso de un cometa? No, eso no es la salvación. La salvación es definitiva y perdurable. Y, esa, la da únicamente Jesús, el Salvador.
7. Para que la salvación se de, en cada individuo, de modo particular, hace falta que se cumpla una condición: Ser virgen.
8. La virginidad no es un acto caprichoso de Dios. Es el más refinado acto de amor de Dios. Con ella dignifica al hombre reconociéndole el derecho al uso de su libertad y de su voluntad (libre albedrío); atributos, por los cuales lo enalteció creándolo a su imagen y semejanza.
9. María Santísima, la Inmaculada Concepción, es el modelo del virgen; para recibir a Dios. Sin la virginidad Dios no se encarna; porque, Él, respeta la libre decisión personal, sin la cual no salva al que quiere salvar.
10. Así como hay calmantes o analgésicos que aminoran momentáneamente los dolores; pero sin curar el mal; también hay falsos salvadores, o salvadores analgésicos, que, en verdad, son salvadores de mentira. Esos no salvan: alucinan.
11. No se engañen buscando el remedio o la solución donde no se encuentran.
12. El único Salvador es Jesucristo.
13. La salvación de Jesucristo es definitiva y perdurable. Quien la encuentra no tiene necesidad de otra salvación y, por tanto, no necesita de otro salvador.
14. Jesucristo no impone la salvación: La ofrece. Recibirla es cuestión de aceptación.
15. La aceptación para ser salvados se llama virginidad, pureza o limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios y es voluntaria y libre.
16. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
17. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
