Lección 678 Mengüen, humíllense, anonádense

Leccion Numero

678

 

Lección

No. 678

Mengüen, humíllense, anonádense

 

  1. No pretendan hacerse honrar cuando predique a Dios. Eso de nada servirá. Lean, relean y mediten Mateo 7, 21-27.

  2. Ustedes mengüen para que Yo crezca. Ese "menguar" no es apocamiento; sino entrega absoluta a Dios. Esa entrega absoluta es virginidad, pureza o limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.

  3. La virginidad es la capacidad para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

  4. Si no menguan se dan a ustedes y no dan a Dios; terminan endiosándose y se vuelven ídolos.

  5. Todo ídolo es enemigo de Dios; porque se cree dios y, como tal, igual que Dios a quien sustituye en su soberbia. Esa fue y es la actitud del diablo, el enemigo de Dios.

  6. El humilde se complace en Dios y se deleita en El, dejándose absorber por El a Quien admira, adora y glorifica.

  7. La actitud del humilde se hace vida y por eso es fecunda.

  8. El fruto del humilde es Dios; porque Dios es su vida y porque cada quien da de lo que tiene. "Bendito el fruto de tu vientre, Jesús", es la alabanza de Isabel a la Virgen, la humilde, que es repetida por todas las generaciones.

  9. ¿Ustedes quieren dar a Dios, como la Virgen? Recíbanlo y, para recibirlo, sean vírgenes.

  10. La austeridad en todo es una forma de virginidad. Sean austeros en la palabra, como en todo. Eso los hará aptos para el seguimiento de Jesús.

  11. Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

     12. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

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