Lección 768 Jesucristo es la revelación de Dios.
Leccion Numero
768
Lección
Nº 768
Jesucristo es la revelación de Dios
- En Jesucristo termina toda Revelación de Dios; porque, Él es la Revelación de Dios; la única Revelación de Dios.
- Jesucristo es la Palabra de Dios, la única, la genuina, la que es.
- Jesucristo es Dios mismo y a la vez es hombre verdadero; de la misma naturaleza del hombre y, como tal, humano, como todo hombre; pero en grado sumo, en todo, menos en el pecado.
- El Padre y el Espíritu Santo no son visibles ni palpables para el hombre; Jesucristo, sí, dada su naturaleza humana; pero sin dejar de ser Dios, como el Padre y como el Espíritu Santo.
- Por el misterio de la Sagrada Eucaristía, Jesucristo es gustado en las especies santificadas del Pan y del Vino, transubstanciadas en su Cuerpo y en su Sangre.
- Así como María Santísima, al ser Madre del verdadero hombre que hay en Jesucristo, es también la Madre de Dios; porque en Jesucristo no hay dos personas, sino dos naturalezas en una misma Persona, la segunda de la Santísima Trinidad; quien come su Cuerpo y bebe su Sangre, en el misterio de la Sagrada Eucaristía, come y bebe al Dios verdadero que hay en Él. Comulgar es comer y beber a Dios.
- Comulgar es acción de anonadamiento y de enajenación a Dios.
- Quien comulga se entrega totalmente a Dios; le da su Cuerpo y le da su Espíritu, para que Dios entre en él y se posesione de él, por eso no se puede comulgar sin virginidad. Esto es: sin limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios.
- La comunión en impureza es adulterio y el adulterio es profanación, traición, deslealtad.
- Cuando comulguen sean vírgenes, puros o "limpios y libres de todo lo que no es de Dios" si quieren recibir, vivir y dar a Jesucristo.
- La comunión hecha como Dios la quiere, les garantiza la perfección que les manda Jesucristo: "Sean perfectos como mi Padre Celestial",
- El medio genuino para ser perfectos como el Padre Celestial, es Jesucristo, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, Dios verdadero y hombre verdadero. Sin Él, eso no es posible.
- Si son perfectos como el Padre celestial, por la presencia de Jesucristo en ustedes, gracias a la virginidad, son santos, como el Padre, como Él y como el Espíritu Santo y, en consecuencia, son felices, como ellos. ¿lo entienden?
- Esta es la Revelación que Jesucristo, la Única y Verdadera Palabra de Dios, les proclama a cada instante, hoy, ayer mañana y siempre. Por tanto: "¡Conviértanse!", “Crean en Jesucristo!” y "¡Créanle a Jesucristo!" "Escuchen, vivan y practiquen su Palabra".
- Si quieren ser felices, créanle a Jesucristo: "Escuchen, vivan y practiquen su Palabra".
- Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
