Lección 838 No confundan las voces
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Lección
Nº 838
No confundan las voces
Son distintas la Palabra de Dios y la del malo, su enemigo.
La palabra de Dios es Jesucristo. Como consecuencia, el amor y lo que de él se deriva en la vida de relación de cada uno de ustedes, con ustedes en sí, con Dios y con los otros, sus hermanos o prójimos.
La palabra del malo, mi enemigo, es él y lo de él: orgullos, soberbia, prepotencia, desamor, pecado, etc.
La Palabra de Dios, por ser Yo, Jesucristo, el Salvador, es la verdad, la vida y el amor. Dios es Amor, Verdad y vida.
De la Palabra de Dios se deriva el bien, que es la Salvación o santificación de ustedes.
La palabra del malo, por ser él, es mentira, muerte, desamor y cuanto se deriva de todo eso. Es, en resumen, la condenación o perdición de ustedes, como frutos del malo, enemigo de Dios, que es el contrario de lo que Dios es.
El malo es simulador o mentiroso por naturaleza. Una de sus artes es la simulación y el camuflaje, como se los he dicho muchas veces.
El malo, como el pescador en las aguas o el cazador en los bosques, les muestra el peligro envuelto en apariencias. De ese modo lo que ofrece es una trampa que termina en la muerte de quien la acepta. Y no en cualquier muerte, sino en la ausencia de Dios, que es la verdadera muerte.
No se confundan. Oren mucho pidiéndole a Dios que los ayude a saber discernir y distinguir entre una y otra voz, la de Dios y la del malo.
Sean vírgenes. Achíquense (...) falta una hoja
(...) lo que Él quiere y manda.
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

7:00 a.m.

Repitan:
Dios mío:
Limpia mi corazón
para que hoy día
haga tu voluntad
y esté Contigo.
Amén

