Lección 383 Abran puertas y ventanas a Dios.

Leccion Numero

383

Lección

No. 383

Abran puertas y ventanas a Dios.

  1. Dios está permanentemente llamándolos a la felicidad. Oigan su voz. Escúchenla.
  2. Dios es la Felicidad. Sin Él no hay felicidad.
  3. Dios creó a cada uno de los hombres a su propia imagen y semejanza. Esto es, para que fuesen felices como Él. ¿Por qué no serlo?
  4. Porque la idea o hambre y sed de felicidad está en la naturaleza del hombre, éste, en forma individual, tiende, instintivamente, a ser feliz. La felicidad es la grande y esencial necesidad del hombre; porque ella está en su naturaleza.
  5. La felicidad sólo está en Dios; porque Él es la felicidad.
  6. Como no se deja la fuente para buscar el agua en el desierto; no es sensato dejar a Dios para buscar la felicidad donde no está.
  7. Sean prudentes. De Dios vienen. A Dios van. ¿Por qué pretender otro destino, si a Él están dirigidos en forma natural?
  8. Dios está a la puerta de ustedes y los llama por su nombre. Escúchenlo.
  9. ¿Para qué los llama Dios? Entiéndanlo Dios lo llama, para darles toda la felicidad que ustedes necesitan. Aprovéchenlo.
  10. Muchos animales salvajes mueren de hambre por no recibir los alimentos que les da el hombre que los cuida. ¿Por qué ser como ellos? Piensen, mediten, reflexionen.
  11. Recuerden esto: María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, conoce quién es Dios y sabe cómo son y quiénes son ustedes. Ella, por ese doble conocimiento, y por el amor con que los ama, se desvela invitándolos a abrirle todos sus sentidos o puertas a Dios. Escúchenla.
  12. Déjese guiar por la amorosa y maternal asistencia de María Santísima. Ella los conduce a Jesucristo, único camino que los lleva a Dios; porque Él es Dios, en la unidad con el Padre y con el Espíritu Santo.
  13. Viven tiempos de gracias. No los dejen pasar. Piensen que para ustedes el tiempo es eternidad.
  14. Prepárense para Pentecostés.
  15. Pentecostés es la venida del Espíritu Santo.
  16. El Espíritu Santo es la gran promesa de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero. Prepárense para recibirlo como lo hicieron los primeros seguidores de Jesús.
  17. Los primeros seguidores de Jesús esperaron el Espíritu Santo, en oración, en virginidad y unidos a María Santísima. Hagan ustedes lo mismo.
  18. Solamente el Espíritu Santo en ustedes los hace capaces de vivir la vida que es Jesucristo y de ser felices, en consecuencia. Vivan. Sean felices.
  19. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
  20. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

Acta Status

revisada
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