Lección 491 Ser esclavo de la Esclava de Dios es un don, para reconstruir la Iglesia.
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Lección
No 491
Ser esclavo de la Esclava de Dios es un don, para reconstruir la Iglesia.
1. El don es un regalo.
2. Cuando el don viene de Dios; es gracia de Dios.
3. Por gracia, Dios les da su vida. La vida de Dios, que sólo recibe cuando El está presente.
4. La vida de Dios marca un estilo propio o modo de ser y de hacer, como Jesucristo vive y hace; porque Jesucristo es Dios.
5. Entre todas las creaturas, María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen tuvo y tiene el estilo de Dios; porque, mediante su virginidad o pureza, pudo copiarlo, al recibir y vivir a Jesucristo - Dios, a Quien, por eso, dio y sigue dando.
6. Para adquirir el estilo de Dios hay que ser como es María: virgen.
7. La virginidad es condición irrevocable para recibir, vivir y dar a Jesucristo, verdadero Dios y hombre verdadero.
8. El verdadero Modelo del estilo de Dios es Jesucristo, por que El es Dios y, como tal, es y hace como Dios. Su estilo es el de Dios. Pero El es Dios. Como Dios no es un Modelo a la medida de la creatura.
9. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen es creatura. Como tal, al reflejar o copiar el estilo de Jesucristo, Quien por ser Dios - con el Padre es creador, ella se convierte en un modelo de la naturaleza de las otras creaturas y, por lo mismo, en un modelo posible, humanamente visto.
10. María por si no es Modelo. Es Modelo de perfección y santidad; porque Jesucristo esta en ella, debido a su virginidad.
11. María Santísima, modelo para el hombre, a quien se debe imitar, no es esclava. Su origen es real y, por lo mismo, libre.
12. María es la libre, la libérrima; por no estar encadenada o sujeta a las ataduras del pecado, del mundo, del demonio y de la carne.
13. Por ser libre María Santísima opto - libre y voluntariamente - por Dios. Le sujeto, consagrándoselas, su voluntad y su libertad y Dios, en recompensa la premio con el Don de la absoluta libertad, que es Jesucristo, el Salvador.
14. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, llena de Jesucristo - Dios, por su virginidad o pureza, dio a Jesucristo - Dios, como el fruto bendito de su vientre inmaculado.
15. María, Modelo de Santidad y perfección, entre todas las creaturas y para todas ellas, es el modelo de cómo debe ser la Iglesia fundada por Jesucristo: santa y perfecta, como el Padre que está en el cielo.
16. La Iglesia no es perfecta y no es santa en la medida que Jesucristo determino (que es la del Padre celestial) a consecuencia de la imperfección y falta de santidad de sus miembros.
17. Hacer a la Iglesia fundada por Jesucristo, santa y perfecta, en la medida determinada por El, es consecuencia de la santidad y perfección de cada uno de sus miembros, cuando, por la virginidad, pureza o limpieza y libertad de todo lo que no es Dios, reciben, viven y dan a Jesucristo, el salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, de modo individual.
18. Hay que reconstruir la Iglesia verdadera fundada por Jesucristo. Este es plan, propósito, anhelo o querer de Dios.
Para hacerlo, el secreto es uno y único: "sean vírgenes de modo individual".
El gran carisma de María Santísima, para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, es la virginidad o pureza; mediante el cual, siendo virgen, se entrego a Dios como esclava y, El, el Libre, la hizo libre.
Si María Santísima, siendo libre, libre y voluntariamente, se hizo Esclava de Dios por Amor, y, si, además, como creatura que copia en si el estilo de Jesucristo, verdadero Modelo, es el Modelo dado por Dios de cómo debe ser la Iglesia, en la santidad y perfección, a la medida del Padre, ella es la Guía, humana y sobrenaturalmente dada, para acertar en el modo de ser y de hacer como Cristo: esto es, en el Estilo de Cristo.
Para alcanzar la libertad sobrenatural que da la virginidad, mediante la cual se recibe, se vive y se da a Jesucristo, el Modelo es María Santísima y, a la vez Guía. Por eso no repugna que, ella, como Esclava de Dios, conduzca a quienes la siguen y confiesan sus esclavos.
Observar, imitar y seguir a María, es un Don, que permite acertar en Dios y en lo de Dios.
La clave o secreto dado al hombre y a la Iglesia, para recibir, vivir y dar a Jesucristo, es la virginidad. Por eso, la Esclavitud a María Santísima, la Esclava o servidora de Dios, es un don para reconstruir la Iglesia fundada por Jesús, la cual debe ser una, santa, católica y perfecta, en la medida del Padre.
Reconstruyan la Iglesia, agrietadas por ustedes.
La reconstrucción perdida es fruto de la Virginidad. Sean vírgenes. Para eso imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
