Lección 1.434 Sean prudentes: ¡Despierten!
Leccion Numero
Lección
No 1.434
Sean prudentes: ¡Despierten!
1. Observen a las charcas tranquilas, ellas no ambicionan ser el cielo, pero en el fondo de su humildad tranquila se retrata el cielo.
2. El hombre humilde no ambiciona ser Dios y, por eso, no se propone suplantarlo, pero en la quietud de su humildad serena, se retrata Dios, como se retrató el rostro de Jesús en el lienzo de la Verónica.
3. Hagan cátedras de contemplación espiritual, observando, mirando, admirando e imitando el ejemplo discreto y humilde de María Santísima, para que entiendan la trascendencia escatológica de su prudencia, su mansedumbre y su humildad. Para eso lean, relean y mediten el Magníficat (Lc 1, 46-55).
4. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
5. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Nuestra Señora de la Nueva Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
