Lección 597 Humíllense. Ninguno de ustedes es nada sin DIOS.

Leccion Numero

597

 

 

Lección

No.597

Humíllense. Ninguno de ustedes es nada sin DIOS.

 

1- Imagínense asistiendo, con aparatos poderosos para captar sonidos e imágenes, a un teatro de lombrices:

a) El jefe con uniforme de general ordena a su pueblo armarse con toda clase de armas para acabar con los hombres y salir al combate. ¿les asustarían esas armas? ¿no reirían acaso de semejante ejército?, ¿ese ejército, con sus armas acabaría con ustedes? ¿verdad que todo sería simplemente ridículo? ¿creen que es menos ridículo el combate de ustedes contra Dios, que el combate del ejército de lombrices contra ustedes?

b) El sabio, con pose doctoral, declara: " Los hombres no existen. Mi sabiduría me indica que no existen" y todos admiten que los hombres no existen. Esa es una declaración científica de lombrices. ¿No reirían ustedes de semejante afirmación? Y ¿creen que es más seria la negación de Dios, por parte de quienes lo niegan, que la negación del hombre, por parte de esas lombrices sabias?

c) El soberbio dice: "El hombre no es nada sin nosotros”. ¿Es verdad eso? ¿no es cierto que es ridículo? ¿creen que es menos falsa y ridícula que eso, la autosuficiencia del hombre frente a Dios?

Abran sus sentidos, mediten, reflexionen y saquen conclusiones.

2.- Dios no necesita de ustedes. Ustedes necesitan de Dios.

3.- Ustedes no son nada sin Dios. Dios es Él por sí.

4.- Dios los busca, no por lo que tienen, sino por lo que son.

5.- Ustedes son creaturas preferidas de sus manos, hechas, por Él, para la perfección y la felicidad.

6.- Dios los busca para perfeccionarlos en orden a que sean felices.

7.- Dios es perfecto y feliz, por sí. Ustedes no son perfectos ni felices sin Dios. Es Él quien, por sí, los hace a ustedes perfectos y felices con el concurso de la voluntad y libertad de ustedes.

8.- Para hacerlos felices y perfectos Dios requiere el concurso de la libertad y voluntad de ustedes; porque, al crearlos, a su imagen y semejanza, los hizo libres, como Él, y Él respeta su propia libertad presente en cada uno de ustedes.

9.- Todo cuanto ustedes tienen y pueden adquirir, para Dios es un accidente. Lo que en ustedes vale para Dios, no son los accidentes, sino ustedes, por el hecho de ser sus creaturas predilectas y, como tales, sus hijos.

10.- Ustedes son hijos de Dios. Alégrense. Eso hace que Dios los busque para darles lo que es de Él: la salvación. O sea, la felicidad.

11.- No se ufanen creyéndose importantes, necesarios e insustituibles, porque Dios los busca con insistencia y, porque se complace en darles importancia, al respetarlos, Él mismo, en su libertad y en su dignidad. Anonádense, humíllense, sean prudentes.

12.- Oren, oren, oren...

Oren siempre.

Sean oración.

13.- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

Acta Status

pendiente
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