Lección 607 No pregonen sus frutos. Dejen que cada fruto se pregone.

Leccion Numero

607

Lección

No. 607

No pregonen sus frutos. Dejen que cada fruto se pregone.

 

1.      El verdadero fruto nace de la vida que se entrega. Por eso es vida, y, como vida, él, se pregona a sí mismo con su propia realidad o vida.

 

2.      Imite el ejemplo de la Santísima Virgen cuando ustedes den su vida por el fruto: No se pregonen y no pregonen sus esfuerzos y la entrega de ustedes.  Cédanle la palabra a sus frutos.  Dejen que ellos a ustedes los pregonen pregonándose a sí mismos con sus propias vidas.

¿Lo entienden?

 

3.      Imiten el modo de ser y de hacer de la semilla que da frutos.  Nunca hace ruido mientras muere dándose para entregar el fruto.  Es todo un evangelio de amor y de ternura, su suave y total entrega.

¿Lo entienden?

 

4.      Imiten a la sal y a la luz.

Ninguna de las dos se proclaman mientras desaparecen muriendo para dar sabor y claridad. El sabor y la claridad, siéndolo, proclaman que son frutos del sabor y la claridad.  Por tanto, el sabor y la claridad, son los premios que honran a la sal y a la luz; esto es: a las fuentes que les permitieron ser con la propia negación o muerte de ellas.

¿Lo entienden?

 

5.      Ustedes, los hijos de la Hija de DIOS, son llamados a ser perfectos como el PADRE Celestial, para que, como María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, sean luz y san del mundo.  Si así son el fruto de ustedes será vida y palabra y él hablará por sí.

¿Lo entienden?

 

6.      Por eso el Fruto bendito de María es la PALABRA y es la vida.

¿Lo entienden?

 

7.      Jesucristo se pregona a sí mismo y se demuestra, demostrando a la vez el valor de la Virgen.

 

8.      ¿Entienden por qué no deben pregonar sus frutos?

 

9.      ¿Entienden por qué no se debe tratar de demostrar el fruto; sino mostrarlo y eso basta y eso basta para saber lo que es y cuál es su origen, causa o fuente?

¿Lo entienden?

 

10.  No demuestren; muestren.

 

11.  No se pregonen; vivan.

 

12.  Oren, oren, oren...

            Oren siempre.

Sean oración.

 

13.  Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

 

 

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