Lección 248 Reúnanse para crecer y ser
Leccion Numero
Lección
No 248
Reúnanse para crecer y ser
Han venido agrietándose por insensateces. Reflexionen.
Tiempo es de restaurar y restañar. No dejen grietas entre ustedes; ni dejen heridas en ustedes.
No se hagan reproches, los unos a los otros, ni se juzguen y condenen.
Cada uno examínese a fondo, en relación con sus hermanos y en relación él mismo, con la Orden y con Dios.
Cada uno arrepiéntase de lo malo que haya hecho, en relación con él mismo, con sus hermanos, con la Orden y con Dios.
Cada uno confiese sus errores.
Cada uno pida perdón: a sí mismo. A sus hermanos. A la Orden y a Dios, en la medida en que crea haber fallado.
Cada uno dispóngase a perdonarse a sí mismo; a perdonar a sus hermanos y a perdonar a la Orden.
Cada uno sea testimonio de perdón y de amor.
Cada uno vacíese de toda malquerencia, incomprensión, rencor e indignación.
Cada uno de ustedes sea virgen, de esto, como de todo lo que no es de Dios. Y libre y limpio, sea alegre. De alegría. Viva alegría.
No dejen grietas ni heridas en ustedes y entre ustedes.
Corrijan a tiempo y curen a tiempo.
Sean santos y perfectos como el Padre que tienen en la tierra y en el cielo. Eso es posible, por fuerza del Espíritu de Dios y por su acción. Eso es lo que Dios quiere de ustedes y en ustedes, en esta nueva, novísima y novedosa Orden Trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios.
El aporte de esta Orden a la Iglesia verdadera es este: Que cada uno de sus integrantes se den vírgenes en todo. Que siendo vírgenes, reciban, vivan y den, de modo individual, a Jesucristo, el Salvador resucitado.
Que esta Orden sea fuente vital de limpieza y libertad morales, o sea de virginidad, para sus integrantes, de modo individual y colectivo.
Esfuércense en ser vírgenes.
Nada hagan sin ser vírgenes.
Si no son vírgenes ustedes, de todo, no podrán ser eficaces; porque no recibirán a Dios y si no lo reciben no lo vivirán y menos podrán darlo.
Todo el esfuerzo de ustedes, en este tiempo y siempre se encamine a ser vírgenes y a conservarse vírgenes, para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado.
Sean vírgenes individualmente.
Procuren que la Orden sea virgen.
No dejen gritas ni heridas, en ustedes, entre ustedes y en la Orden.
Recuerden: ustedes son un semillero de santos. Esto es: de personas llenas de Dios. Y no podrán serlo, si no son vírgenes; porque quien santifica es Dios; porque sólo Él es Santo. Pero, para que Dios santifique, hay que tenerlo. Y solo se lo tiene cuando se lo recibe. Y solo se lo recibe cuando se es virgen. Esto es: cuando hay sitio para Él.
No aspiren a nada más en esta Orden. El único secreto y la razón de ser de ella, es darle santos a la Iglesia verdadera, que vivan a Dios y que ese sea su único motivo de vivir y su razón de ser.
Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
