Lección 283 Ejercítense en respetar la dignidad ajena.
Leccion Numero
283
Lección
No. 283
Ejercítense en respetar la dignidad ajena.
- Todo hombre es digno. No importa quién él sea.
- Dios respeta la dignidad del hombre.
- Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, para ser su templo, morada, tabernáculo o sagrario.
- El propósito de reservarlo para sí, Dios al hombre, consiste en el deseo de hacerlo, por su participación, feliz, como Él.
- Dios es feliz. El hombre, hecho a su imagen y semejanza, para su santuario, debe ser feliz.
- Cada hombre es tabernáculo o sagrario de Dios.
- Por ser tabernáculo o sagrario de Dios, Dios está presente en lo profundo del hombre, con mayor o menor intensidad, según sea el mayor o menor estado de virginidad del hombre.
- La presencia de Dios en el hombre, hace que sea sujeto de veneración u honra.
- La dignidad del hombre es honrada por la dignidad de Dios en él.
- Al hombre no se le rinde culto, (veneración u honra) como él, sino por la presencia de Dios en él.
- El culto a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, no es por Ella; sino por la presencia de Dios en Ella. Por eso se dice: "Madre mía: Adoro en ti al Salvador presente en ti".
- Si el hombre es tabernáculo o santuario de Dios, ese hecho exige respeto. Por eso, el hombre debe ser respetado y honrado en su dignidad.
- Los esclavos de la Esclava de Dios, deben esforzarse y ejercitarse en respetar la dignidad de sus hermanos, hasta tener el hábito o costumbre.
- Los esclavos de la Esclava de Dios, no solamente deben respetar la dignidad de sus hermanos, sino amarlos.
- El amor debe llevarlos: a ser veraces con ellos, a ser justos con ellos, a comprenderlos, a no juzgarlos, a no condenarlos, a admirarlos. Cada persona, no importa quién sea o cómo sea, tiene algo qué admirar y eso debe ser admirado.
- La admiración hace crecer en el respeto y en el amor.
- No rumien los defectos ajenos.
- Sean vírgenes.
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