Lección 211 Para que reunirse?
Leccion Numero
211
Lección
No. 211
¿Para qué reunirse?
- Todas las reuniones programadas tienen como finalidad en esta nueva, novísima y novedosa Orden, la seria, individual y profunda formación de cada uno de sus integrantes.
- Ningún sentido tiene reunirse si no hay un porqué y un para qué.
- El porqué de estas reuniones está en el desatino o desatinos en cuento a los objetivos de la redención. Todo el quehacer evangélico de Jesús, el Salvador, está centrado en la redención del hombre. El plan ya consumado de Dios, es salvar al hombre, rescatándolo, para que viva en armonía con el plan inicial, esto es: con la felicidad prevista para él, al hacerlo hijo de Dios, a semejanza de Dios, para vivir, según el plan de Dios, disfrutando todo lo de Dios.
- No siempre el hombre, a pesar de todos los esfuerzos de Dios, acierta en lo de Dios. Más aun, al presente, cada vez, el hombre se aleja más del plan de Dios. La razón está en que no vive el plan de Dios. Se nutre de ideas a su modo; pero no con acierto, de todos los nutrientes de Dios, que le dan vida y lo hacen ser y hacer como hijo de Dios.
- El porqué de estas reuniones, está en enseñar a vivir, práctica y seriamente, el modo de acertar en lo de Dios; por una gracia de excepción, dada por Dios, en esta hora, exclusivamente por amor a María Santísima, la Inmaculada Concepción y por sus ruegos.
- El para qué, está en la necesidad de acertar en lo de Dios. Se puede concluir: para acertar en lo de Dios. Para hacer y vivir según Dios.
- No se puede acertar, hacer y vivir según Dios, si no se tiene a Dios.
- Para tener a Dios hay que recibirlo, vivirlo y darlo, según la metodología del seminario "María Señal de Jesucristo".
- No se vive la metodología del Seminario “María Señal de Jesucristo”, con solo conocer su objetivos, partes y pasos, de modo intelectual. Hay que vivirlos. Y no se vive sin actos serios, constantes, persistentes, insistentes de habituación y sin el ejercicio habitual cuando se logra el hábito.
- El porqué y el para qué de estas reuniones, están pues, en conocer los fines del plan, criterio y voluntad de Dios. Saber que sus fallas motivan el desacierto y por consecuencia los males existentes y que, por eso, deben modificarse las estrategias operantes. Hay que desmontar y hacer cambios radicales, girando de la evangelización masiva a la acción evangelizadora de cada hombre individualmente visto, en orden a su individual cristofinalización.
- Cada reunión es una escuela y forja de cristofinalización del individuo que se integra. Él es el factor de cambio y, por lo mismo, él es quien debe cambiar y seguir cambiando hasta la vida eterna; siendo a la vez, él, sal y luz del mundo, con su vida y con su ejemplo, lo cual lo convierte en manantial de agua que fluye hasta la vida eterna. Así otros, los otros, deben beber en él.
- Cada hombre cristofinalizado sea una gota de agua, en las manos de Dios, para que Dios sacie con él, la sed de otros, en orden a su cristofinalización.
- Si esto se hace y vive así, la Orden Trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios, se torna en mar de gracias, para la cristofinalización; sin otra finalidad que facilitarle a la Iglesia, católica, apostólica, romana, el cumplimiento de su misión escatológica, por la autenticidad genuina de los individuos fieles aportados.
Acta Status
revisada
