Lección 351 Reflexionen con el misterio de los Santos Mártires Inocentes
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No 351
Reflexionen con el misterio de los santos mártires inocentes
1. La oración es conversación entre Dios y el hombre. Requiere, por tanto, la presencia real, del Uno y del otro. Esto es: de Dios y el hombre.
2. La oración, como conversación, es diálogo. Es interpelación recíproca y contestación recíproca. Por tanto no es derroche de palabras sin sentido.
3. Recuerden lo que ya se les ha dicho:
El mejor conversador es el que mejor sabe escuchar a su interlocutor.
Igualmente, el mejor orante es el que mejor sabe escuchar a Dios.
4. Recuerden también lo que ya se les ha dicho:
"La oración exige la presencia recíproca de Dios y el hombre".
Cuando oren crean en la presencia real de Dios frente a ustedes y en ustedes. Adórenla.
De ese modo la oración de ustedes será eficaz y tendrá razón de ser.
No lo olviden.
5. Recuerden lo que ya se les había dicho y enseñado:
" Oren antes de orar.
Oren orando.
Oren después de orar.
Oren. Oren siempre.
Sean oración.
6. "Orar siempre" equivale a vivir una realidad salvífica: la presencia de Dios, el Creador, el Salvador, el Único, frente al hombre y dentro de él.
Esto hace posible la acción del Salvador. A ser salvados.
Recuérdese: Dios respeta la libertad del hombre y, por tanto, nada hace contra ella y sin la voluntad del hombre.
7. "Orar antes de orar", es la disposición del hombre a Dios, por su propia y libre decisión.
Es la "entrega absoluta", en cumplimiento del mayor de todos los Mandamientos de la Ley de Dios, según palabras de Jesús:
"Amar a Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y por encima de todo".
En lo cual, como en todo, María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, es Madre, Maestra y Modelo, para el hombre.
De eso se derivan la asistencia y presencia de Dios, de modo personal e individual a cada hombre, según su aceptación.
Esto es la salvación a nivel individual.
8. "Orar orando", equivale a vivir lo que se debe vivir. Es la identidad que la Santísima Virgen les enseña, siendo lo que es, de lo cual se desprende, al mismo tiempo, la realidad de hacer lo que se debe.
"Cada quien da de lo que tiene".
"A cada árbol se le conoce por sus frutos".
En esto no hacen falta palabras.
Lo esencial es ser. El hacer es una consecuencia.
Es como quien hace un trabajo en el ambiente propio y con los medios adecuados y genuinos.
El verdadero ambiente, para el ser y hacer del hombre, es Dios.
Si Él está hay vida plena y, en consecuencia, se hace lo debido; porque "sin mi, nada podéis hacer".
9. "Orar después de orar", equivale a no dejar de hacerlo, así como nadie suspende la respiración después de respirar. Tampoco lo hace antes
Para vivir la vida corporal hay que respirar siempre. Siempre se respira. Dejar de hacerlo, es morir físicamente.
No estar en presencia de Dios y respirarlo, esto es, vivirlo, equivale a la muerte verdadera, la eterna.
Orar, por tanto, es aceptar consciente o inconscientemente, la realidad de Dios en la realidad del hombre.
10. No orar es morir.
Oren, por tanto. Oren siempre.
Sean oración.
Oren antes de orar.
Oren orando.
Oren después de orar.
11. Recuerden todo lo enseñado:
"Hay riesgos grandes y graves después de las grandes victorias"
"La cercanía de Dios tiene riesgos"
"Los imprudentes pierden la guerra después de las grandes victorias; porque descuidan la guardia y el enemigo vencido, quien acecha, los sorprende y los derrota, aprisionándolos o dándoles muerte".
12. "Oren y vigilen".
Oren siempre.
Oren, oren, oren...
sean oración"
"Oren antes de orar.
Oren orando
Oren después de orar".
Recuerden: Herodes, espejo del malo, enemigo de Dios, acechaba. Al ser burlado por los reyes magos pretendió matar al Salvador, sorprendiendo a los padres.
Por qué no lo logró, aunque mató haciendo mártires numerosos niños inocentes?
Sencillamente porque, tanto los padres de Jesús, como los reyes magos, no dejaron de orar.
En oración oyeron a Dios e hicieron según su voluntad.
13. Sin el estado de oración, en los padres de Jesús y en los reyes magos, el Salvador, corporalmente, habría sido la víctima antes de su hora.
14. El estado de oración de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, de San José, varón prudente y justo, patrono de ustedes y de los reyes magos, hizo posible el "sí" de los Santos Mártires inocentes, que se dieron como hostias por el Salvador o único Inocente real y verdadero
15. reflexionen sobre el misterio de la conmemoración del martirio de los santos inocentes:
a. El único inocente real y verdadero es Jesucristo, el Salvador. En Él no hay
culpa o mancha que exija justificación. Pues Él es Dios.
b. Los santos mártires inocentes, son criaturas manchadas con la mancha
original.
En el misterio de Jesucristo, el Inocente, son como gota de agua que se mezcla al vino en la Consagración: el aporte de la pequeñez del hombre a la grandeza de Dios, para expiar y hacer posible la purificación en Dios.
Es el "sí" del hombre caído en el "sí" de Dios.
c. El "sí" de los santos mártires inocentes y el "sí" de María Santísima, la criatura inmaculada, se cruzan, en un abrazo o encuentro de misterio, en el día del martirio, para hacer o constituir la primera cruz del Mártir, sobre la cual, Él es crucificado en el espíritu, para la salvación del hombre.
Adoren este misterio, sin el cual, la salvación de ustedes no se habría consumado en el calvario, como el acto supremo de la promulgación del Acto.
16. Uno y otro "sí", el de María Santísima y el de los santos mártires inocentes son fruto del estado de oración.
En el "sí" de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, a la gracia excepcional de Dios en ella, se une su estado de oración, que la hace virgen y, por tanto, apta, para recibir, vivir y dar al Salvador.
En el "sí" de los santos mártires inocentes, a la gracia, también excepcional de Dios, se une los estados de oración de los padres de Jesús y de los reyes magos, quienes sin saberlo, representan a todos los mortales sumados en las hostias de ofrenda que son cada uno de esos mártires.
17. Este es el misterio del día de los santos mártires inocentes: un acto de ofrenda del hombre, del género humano en general, para rescatar al Salvador del riesgo, a fin de que por ello, en la entrega del Salvador, sobre su segunda cruz, la del Calvario, en Él, estuviese el hombre -por un misterio del amor de Dios- corredimiéndose en la redención del Salvador.
18. Oren y bendigan el misterio revelado a ustedes, mis pequeños, en el día grande del martirio de los Santos Inocentes.
Esto hace, para ustedes, más grande el amor de Dios, mostrándoles su entrega a tal extremo que en su aceptada impotencia, como hombre verdadero, se hace rescatar con la sangre manchada de los mártires, por el pecado original.
19. Bendigan el encuentro que se hace, entre Dios y el hombre, en el misterio de la primera cruz dada al Salvador en el cruce del "sí" de María Santísima con el "sí" de los santos mártires inocentes en el día luctuoso del martirio individual de ellos, el cual se conmemora.
Conmemorándolo en ustedes, en su fe, hacen posible el encuentro de la Navidad que lleva a la gran navidad consumada y promulgada en el calvario.
20. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.
Oren antes de orar.
Oren orando.
Oren después de orar.
21. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
