Lección 1.000 Dios los ama.
Leccion Numero
Lección
No. 1000
Dios los ama.
El amor de Dios para ustedes los hombres, es tan grande que, en la plenitud de los tiempos, les dio a su Unigénito, para que, Él, los rescatara del pecado con su propia vida.
Jesucristo dijo que no hay mayor amor que dar la vida por el otro. Y, eso hizo Él, con ustedes para demostrarles que los ama: les dio su propia vida sin exigir contraprestaciones. Esto es: a cambio de nada.
El amor de Dios, para ustedes, es tan grande que, no se limitó a dar la propia vida por cada uno de los hombres: buenos y malos; justos y pecadores; sino que, en un gesto sublime de locura, condicionó los efectos últimos de su amor salvífico, al libre albedrío de ustedes. El pudo imponerles la salvación; pero, en el exceso de su amor, sujetó su propia voluntad a la libertad y a la voluntad de ustedes.
El libre albedrío es la sugesión del amor de Dios, a la voluntad del hombre, por amor.
El amor de Dios, se manifiesta pleno, con el respeto de Dios a la voluntad del hombre.
El libre albedrío no es impotencia de Dios; sino exceso de amor.
El libre albedrío, es la síntesis del amor de Dios al hombre, revelado con la Entrega total de Dios al hombre en el acto más significativo de su propia humildad.
Dios es el Modelo de la humildad perfecta.
Sin humildad no hay Entrega Absoluta.
La humildad de Dios es tan sublime que deja sin argumentos al hombre.
En la humildad de Dios se fundamenta la humildad de los santos.
En la humildad de Dios se fundamenta el voto de humildad de los consagrados y religiosos.
La humildad de Dios le da sentido a la humildad del hombre.
La humildad basada en la virginidad de Dios, le da sentido a la virginidad del hombre.
La humildad es virginidad.
Si la virginidad es entrega absoluta para recibir, vivir y dar a Jesucristo, la humildad la hace posible.
Sólo el humilde es virgen.
María la Virgen es la humilde por excelencia, entre las creaturas. Por eso tuvo la capacidad perfecta para albergar al Virgen de los vírgenes, que es el Santo de los santos.
Sean humildes y serán vírgenes.
La humildad o virginidad, que es "limpieza y libertad de todo lo que no es de Dios", permite la Encarnación del Verbo de Dios. Por eso, el virgen, puede, por la gracia de Dios, recibir, vivir y dar a Jesucristo.
Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, nuestra Señora de la Alianza, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
